Entrar Via

Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 344

Capítulo 344

CAPÍTULO 259

En el palco de honor, Lucía y Alexander estaban juntos, ocupando los asientos centrales. A pesar de los años transcurridos la dinámica entre ellos seguía siendo la de dos personas que acababan de descubrirse.

Lucía miró a su esposo con la misma devoción de siempre. Lo observó mientras él aplaudía educadamente a un joven jinete; notó las arrugas de expresión alrededor de sus ojos grises, la fuerza de sus manos y la tranquilidad que ahora emanaba, tan distinta a la rigidez defensiva de su juventud. Sentía una gratitud inmensa hacia el destino, o hacia la terquedad de Augusto, por haber entrelazado sus vidas.

Sin embargo, cuando Lucía apartó la vista de Alexander para observar a la multitud que se arremolinaba cerca de las gradas inferiores, su sonrisa se congeló.

Entre la marea de trajes elegantes, vestidos de cóctel y sombreros extravagantes, Lucía vio a un hombre. Era una figura fugaz, moviéndose con una cautela que desentonaba con el ambiente festivo del lugar. Lucía parpadeó, sintiendo que el aire se le atascaba en los pulmones. No pudo dejar de mirarlo. Había algo en la forma en que ese hombre encorvaba los hombros, en el perfil gastado que asomó por un segundo bajo la sombra de una gorra oscura, que le provocó un escalofrío visceral.

Alexander notó el cambio de inmediato. Sintió cómo el cuerpo de Lucía se tensaba a su lado.

Y, por más de los años que llevaban juntos y la confianza absoluta que se tenían, Alexander aún seguía siendo un hombre instintivamente territorial y, en el fondo, celoso de cualquier sombra que alterara la paz de su mujer.

Se inclinó hacia ella, bajando la voz para no alertar a Augusto y Matilde, que estaban sentados cerca.

-¿Dónde estás mirando, cariño mío? -preguntó Alexander, con un tono suave pero inquisitivo, siguiendo la línea de visión de Lucía hacia la multitud.

Lucía tragó saliva, sin apartar los ojos de la figura que se escurría hacia los pasillos interiores del Club House.

- A ese hombre... -susurró ella, y su voz temblaba ligeramente.

Alexander frunció el ceño y miró para el mismo lado de su esposa. Vio decenas de hombres, camareros, guardias y empresarios, pero ninguno le pareció digno de la atención de Lucía.

-¿Qué hombre, Lucía? ¿El de la chaqueta oscura?

Antes de que él pudiera enfocar a la persona, Lucía se levantó de su asiento con un movimiento brusco, olvidando el protocolo y la inminente actuación de su hija. Tenía la intención clara de seguir al hombre, de confirmar si su mente le estaba jugando una broma macabra o sí el pasado realmente había vuelto.

Alexander reaccionó con la velocidad de un reflejo.

Le tomó la mano con firmeza antes de que ella pudiera dar un paso hacia el pasillo.

- ¿Dónde vas? -le preguntó, con una urgencia que no admitía evasivas- El show de Sofía está por empezar. No puedes irte ahora.

Lucía lo miró, y la intensidad de sus ojos verdes lo asustó.

- Quiero seguir a ese hombre, Alexander.

Necesito verlo de cerca. ¿No le ves el parecido...?

Alexander se tensó, acercándose a ella, bloqueando físicamente su camino.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.