Entrar Via

Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 319

Capítulo 319

CAPÍTULO 235

El restaurante elegido por Sofía era un pequeño bistró de estilo rústico cerca de la Finca Flores de la Vega.

Mateo la estaba esperando en una mesa del rincón más apartado.

Sofía caminó hacia la mesa con paso firme.

Llevaba sus habituales pantalones de montar, botas y una camisa de cuadros. Al llegar, no se sentó de inmediato. Se quedó de pie, mirándolo con una mezcla de preocupación genuina y furia fraternal.

- Mateo, no puedes desaparecer así -le espetó Sofía, bajando la voz para no llamar la atención del resto de los comensales, pero con una intensidad que no admitía réplicas- Te dejé en tu apartamento todo golpeado, casi inconsciente. Me dijiste que te ibas a cuidar, que ibasa ponerte hielo y a descansar, y de repente... te fuiste sin dar señales de vida. Ni un mensaje, ni una llamada. Y ahora, cuando a ti te conviene, pretendes hacer una llamada y que yo vuele a ti, dejando mi entrenamiento tirado.

Mateo esbozó una sonrisa débil, que se transformó en una mueca de dolor fingido.

- A mí también me encanta verte, hermana. Tu calidez me conmueve.

Sofía suspiró, dejándose caer en la silla frente a él.

La visión de las heridas de su hermano, aunque en proceso de curación, le seguía doliendo como si fueran propias.

- Idiota -murmuró ella, con cariño- No estoy bromeando, Mateo. Mamá estaba al borde del colapso, y yo tuve que inventar excusas que ni yo misma entendía. Solo tengo el horario del almuerzo libre. Sabes que estoy próxima a una competencia de salto importante, y Eclipse necesita mi atención.

Sofía tomó el menú, aunque no tenía intención de leerlo.

- Y también está la exhibición benéfica del hipódromo -le recordó ella, apuntándolo con un dedo-Te lo recuerdo porque tendrás que mostrar tu cara ahí, magullada o no. Sabes muy bien que la tía Elisa te localizará donde sea si no te presentas a su evento social del año. Tienes el radar de esa mujer encima.

- Lo sé, lo sé -asintió Mateo, frotándose la nuca con cansancio- No faltaré a la exhibición de la tía Elisa. Te lo prometo. Pero... no te llamé para hablar de mis obligaciones sociales.

Sofía lo miró con escepticismo.

-¿Entonces para qué me llamaste con tanta urgencia?

Mateo se inclinó sobre la mesa, bajando la voz, y la miró a los ojos con una intensidad desesperada.

- Necesito que me ayudes a localizar a mi novia.

Sofía se quedó paralizada. El menú se le resbaló de las manos y cayó sobre la mesa con un ruido sordo. Parpadeó varias veces, procesando la palabra que su hermano acababa de pronunciar con tanta naturalidad.

-¿Miedo de ti? -preguntó Sofía, incrédula.

- Miedo de Héctor. Miedo de lo que él puede hacernos si ella se queda conmigo. Héctor la tiene atada, Sofi. Usa la deuda de su madre muerta como una cadena. Ella cree que huyendo me protege.

- Ese hombre es un monstruo -murmuró Sofía.

- Lo es. Y por eso necesito tu ayuda -dijo Mateо, estirando la mano para tocar la de su hermana sobre la mesa- Necesito que vayas al Club Velvet esta noche.

Sofía se tensó.

-¿Al club? Mateo, prometimos no volver allí.

- Lo sé. Pero yo, por obvias razones, no puedo ir.

-Mateo se señaló el rostro magullado- Necesito saber si volvió a trabajar allí. Necesito saber si está a salvo. Si tú vas como clienta, en una mesa discreta, nadie sospechará. Solo quiero que me confirmes si ella sale al escenario.

- Por supuesto que iré -accedió Sofía finalmente

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.