Capítulo 317
CAPÍTULO 233
-¿Quieres ser mi novia? - preguntó Mateo, ofreciéndole no solo un título, sino una promesa de protección total.
Samanta se quedó en silencio.
Era lo que más quería ella. Quería decir que sí.
Viéndolo allí, tan esperanzado y vulnerable, no tuvo el valor de rechazarlo en ese instante. No podía romper la magia de esa noche.
Ella forzó una sonrisa, dejando que una lágrima de tristeza que él interpretó como de emoción rodara por su mejilla, y para no romper la ilusión de la noche, le dijo que sí. Que sí quería.
Mateo le besó las manos con devoción, y el resto de la velada transcurrió en un sueño de seda color champán y promesas que ella sabía que nunca podría cumplir.
Para Mateo, fue la confirmación de un futuro juntos; para Samanta, fue una dolorosa y silenciosa despedida.
A mitad de la noche, cuando el sonido de las olas se mezclaba con la respiración profunda y rítmica de Mateo, la realidad reclamó su lugar.
Samanta abrió los ojos en la oscuridad de la habitación. El calor del cuerpo de Mateo a su lado era un ancla tentadora, pero sabía que si amanecía allí, nunca tendría la fuerza para irse.
Se deslizó fuera de las sábanas con un cuidado extremo. En silencio, se escabulló como solo ella sabía hacerlo. Se vistió rápidamente.
Caminó hacia la puerta, pero antes de salir, se detuvo junto a la cama. Miró el perfil relajado de Mateo. Las lágrimas, que había contenido toda la noche, finalmente cayeron.
- Perdóname -susurró al aire- No sé hacerlo de otro modo.
Sin dejar una nota, Samanta salió de la habitación.
A la mañana siguiente, cuando el sol inundó la habitación del hotel, Mateo se levantó y no encontró a nadie del otro lado de la cama.
El espacio estaba frío. El vestido en el armario y la ausencia de su bolso fueron la confirmación silenciosa de su huida.
La confusión inicial se transformó rápidamente en pánico. Intentó llamar a Samanta. El teléfono sonó y sonó, hasta caer en el buzón de voz. Le envió mensajes, mensajes desesperados pidiendo una explicación, preguntando si estaba a salvo, pero no recibió respuestas.
Había sido un idiota al creer que todo estaba resuelto. El miedo de ella a su entorno debía haber sido más fuerte que la promesa de la noche anterior.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.