Capítulo 316
CAPÍTULO 232
- Quiero que lo alejes -ordenó Karla, su voz volviéndose repentinamente tensa, cargada de una emoción que rara vez mostraba.
-¿Que aleje a quién?
- Al primo -aclaró ella, apretando la mandíbulaA Thiago.
Ahí, en esa simple petición, Esteban confirmó lo que ya había intuido en la cafetería el día anterior:
que entre esos dos pasaba algo más que una simple relación familiar.
- Quieres que Thiago deje de orbitar alrededor de Sofía-tradujo Esteban, con una media sonrisa cínica- Quieres el camino libre.
- Quiero que lo mantengas ocupado. Celoso, si es necesario, pero lejos de ella. Si él se acerca, tú intervienes. Haz cualquier cosa. Si Thiago intenta meterse en sus citas o controlarte, usa a Sofía.
- Es un juego arriesgado -advirtió Esteban-.
Thiago de la Vega no es un hombre al que se pueda distraer fácilmente. Me odia. Si me acerco demasiado a Sofía, puede que decida despedirme igual, solo por precaución.
- Yo me encargaré de que no te despida. Tе protegeré en el departamento de operaciones.
Tienes mi palabra.
-¿Y qué recibo yo, además de no perder el empleo? -negoció Esteban, mostrando los dientes del jugador- Como dijiste, mis deudas son altas, Karla. Si voy a jugar a la ruleta rusa con los de la Vega, necesito algo más que silencio.
Karla lo miró con desdén, pero sabía que un peón motivado trabajaba mejor.
- Ya lo veremos -prometió ella, de forma ambigua- Mantenlo alejado de Sofía, y yo me aseguraré de que tu cuenta bancaria o tus bonos navideños reflejen tu esfuerzo. Trato cerrado.
Esteban asintió. No era la mejor alianza, pero era la única que tenía para sobrevivir.
Del otro lado de la pista, Benicio, sosteniendo dos botellas de agua mineral helada, se las ingenió para acorralar a su hermano mayor lejos del escrutinio de las mujeres.
- Toma -dijo Benicio, entregándole una botella a Thiago- Tienes cara de necesitar algo fuerte, pero estamos en plena organización familiar, así que el agua tendrá que bastar.
Thiago tomó la botella sin decir gracias y desenroscó la tapa con violencia.
-¿Ya terminaste de comprar el agua? Podemos volver.
Benicio fue directo con Thiago.
-¿Qué sucede con Sofía y Karla? -preguntó, disparandoa quemarropa.
Thiago se tensó, fingiendo beber agua para ganar tiempo.
El rostro de Benicio se endureció al instante. La actitud bromista desapareció, reemplazada por la lealtad feroz de un De la Vega hacia su sangre.
- Ese infeliz...
- Ese tipo no le conviene a Sofía -sentenció Thiago, justificando así toda su hostilidad de la tarde- Es un oportunista. Un trepador barato. Y no lo quiero cerca de ella. No voya permitir que la use para meterse en nuestra familia.
Benicio apretó los puños.
- ¿Por qué no se lo dijimos de frente? -preguntó Benicio, con un tono amenazante que raras veces usaba-¿Por qué no lo sacaste de la empresa a patadas hoy mismo?
- Porque si lo despido sin pruebas sólidas, Sofía pensará que soy un tirano y se pondrá de su lado por pura rebeldía. Ya conoces lo terca que es. - Thiago suspiró- Tengo que desenmascararlo, Benicio. Tengo que demostrarle a Sofía quién es él realmente antes de sacarlo del tablero.
Benicio asintió, comprendiendo la estrategia, aunque la excusa de Thiago le parecía que solo cubría la mitad de la verdad.
- Está bien. Te ayudaré a vigilarlo. Pero si veo que intenta algo raro con Sofía, no voy a esperar a tus reportes de recursos humanos.
No pudieron seguir hablando.
A lo lejos, Sofía terminaba su recorrido de entrenamiento, desmontando a Eclipse con agilidad.
Esteban y Karla ya se acercaban a ellos por el sendero de grava.
-¡Qué espectáculo! -dijo Karla en voz alta al llegar junto a los hermanos, con una sonrisa amplia y falsa- Sí que es muy buena. Tenías razón, Thiago. Es un verdadero talento natural.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.