Capítulo 366
CAPÍTULO 280
(Casi un mes atrás) Karla, sentada tras su inmenso escritorio de mármol negro, terminaba de enviar un correo cuando la puerta se abrió, permitiendo la entrada de hombre que no pertenecía a la empresa.
Se había presentado con una sonrisa obsequiosa y un nombre que a Karla no le decía mucho al principio: Fernando Castillo.
- Como le decía, señorita Karla -comenzó Fermando, adoptando una postura de confianza forzada, apoyando las manos en el respaldo de la silla de visitas- fui un gran abogado de esta compañía. Director Legal, nada menos. Conozco los secretos de los de la Vega desde que esta torre era solo un proyecto en papel. Sé cómo operan. Y sé cómo se devoran a la gente de afuera, como usted.
Karla no se inmutó. Dejó su tableta a un lado y entrelazó las manos sobre el escritorio, evaluando al intruso con la misma frialdad con la que analizaba un balance financiero defectuoso.
Al principio, Fernando Castillo le pareció solo otro ex empleado amargado buscando un cheque de liquidación adicional o un oído compasivo para sus historias de victimización corporativa. Pero Karla tenía una memoria visual prodigiosa. Mientras él hablaba de lealtades traicionadas y secretos de familia, su mente rebobinó hasta la tensa noche en que ella, Thiago y el resto de los primos habían ido al Club Velvet a buscar a Mateo.
La imagen se materializó con nitidez: el pasillo oscuro cerca de los camerinos y el hombre de aspecto turbio, vestido con un traje raído, que había cobrado el soborno a la puerta y se había presentado como el representante de la bailarina estrella. Héctor.
Era el mismo hombre. El gran abogado corporativo y el proxeneta de cabaret eran la misma persona, escondida detrás de diferentes máscaras de fracaso.
Karla le sacó la ficha rápidamente. Se dio cuenta de que el hombre frente a ella no solo estaba en la ruina financiera y social, sino que estaba desesperado por encontrar un títere dentro de la empresa para volver a ganar relevancia.
- Así que, Fernando Castillo... o Héctor, como prefiera llamarse hoy -dijo Karla, con una voz suave pero afilada como el hielo, interrumpiendo su discurso de grandeza pasada.
El hombre se tensó, la sonrisa congelándosele en el rostro al darse cuenta de que había sido reconocido.
- Veo que tiene buena memoria, señorita.
- Tengo excelente memoria para los detalles irrelevantes -corrigió ella- Y no me importa qué me ofreces, señor Castillo. No me interesan tus secretos de familia, ni los trapos sucios de los antiguos directores, ni tus teorías de conspiración.
Fernando intentó recuperar el control, bajando la voz a un susurro conspirativo.
- Usted es inteligente, Karla. Se dará cuenta pronto de que en esta empresa, el mérito no basta.
Thiago nunca le dará el lugar que merece si no tiene una palanca de poder. Yo tengo información sobre Mateo Flores de la Vega. Información que podría destruir a la nueva generación y dejarle a usted el camino libre en el consejo de administración.
Conozco la debilidad de Mateo, la bailarina. Yo la controlo. Podemos usar eso para...
- Detente -ordenó Karla, levantando una mano - Los asuntos personales de la familia no son de mi incumbencia. A mí no me interesa la relación de Mateo con esa bailarina, ni me importa si uno de los dueños de esta empresa pierde la cabeza por un amor de cabaret. Eso es problema de él y de su familia.


Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.