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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 365

Capítulo 365

CAPÍTULO 279

- Debimos irnos con los hombres -dijo Lucía en voz baja, casi para sí misma, rompiendo la quietud - Odio esta espera pasiva. Odio no estar allí buscando a Sofía.

- No habrías sido de ninguna ayuda, Lucía, y lo sabes -espetó Elisa, cruzando las piernas con un movimiento brusco- Los hombres se encargan de la fuerza bruta, nosotras solo estorbaríamos.

Aunque, la verdad, no entiendo cómo hemos llegado a este punto. Pobre mi hijo. Mi Benicio, que nunca se mete en problemas, que solo buscа divertirse, y ahora quedó pegado por la culpa de esas mujeres.

- ¿Qué mujeres? -preguntó Lucía, con un tono que advertía a Elisa que estaba caminando sobre hielo muy fino.

Elisa no retrocedió. La ansiedad le daba alas a su veneno habitual.

-Ya sabes a quiénes me refiero. La cabaretera, en primer lugar. Samanta. Ella trajo toda la inmundicia de ese club barato a la puerta de nuestra casa.

Involucró a Mateo, y Benicio, siendo el buen primo que es, fue arrastrado al lodo. -Elisa levantó la barbilla, apuntando su dardo final- Y tu hija, por supuesto. Sofía, que no puede encontrar buenas compañías ni aunque le paguen. Es culpa de las dos.

Lucía sintió que la sangre le hervía.

- No te atrevas a culpar a mi hija o a Samanta por la cobardía de otros -le dijo Lucía, acercándose al sillón de Elisa con una postura tan firme que la obligó a reclinarse hacia atrás-. No empieces a ver culpables donde no los hay, Elisa.. Si quieres buscar culpables de por qué ese monstruo tiene tanto poder sobre nosotros ahora, mira más cerca de casa.

Elisa frunció el ceño.

- ¿De qué hablas?

- Hablo de que, en el fondo, fueron ustedes quienes permitieron en un inicio que entrara ese hombre. Rodrigo y tú, Elisa. Ustedes avalaron a Fernando Castillo en la empresa porque les convenía tener a un abogado manipulable que les hiciera el trabajo sucio y desviara fondos. Ustedes alimentaron su codicia durante años. Si no le hubieran dado las llaves del reino, él no tendría los recursos para secuestrar a nadie hoy.

La acusación fue directa, sacando a la luz los trapos sucios que Elisa había jurado no volver a tocar tras la intervención de Matilde.

- ¡Qué conveniente es que ahora me culpes a mí de sus delitos antiguos! -gritó Elisa, perdiendo el control- Pero si hablamos de quién trajo a ese hombre primero a la familia, esa fuiste vos, Lucía.

Elisa señaló a Lucía con el dedo acusador, temblando.

- ¡Tú lo trajiste a nuestro mundo! Tú eras su novia.

Su prometida. ¿Acaso no te ibas a casar con el hombre?

Lucía respiró hondo, cerrando los ojos por una fracción de segundo para no dejarse arrastrar al fango del resentimiento.

Capítulo 365 1

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