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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 39

Capítulo 39

- Lo sé -admitió él, mirando hacia los lados-.

Pero si es decisión de Augusto De la Vega, ya sabes que no va a ser fácil sacarla. El viejo está encaprichado con ella. Cree que es la Madre Teresa reencarnada. Si intentamos bloquearla abiertamente, el abuelo sospechará.

- Tenemos que encontrar la forma. -Elisa apretó los dientes-. Rodrigo, mucho de nuestros negocios dependen de esa Fundación.

Esa era la verdad oscura que unía al matrimonio más allá de la conveniencia social. La Fundación De la Vega no era solo una organización benéfica para Elisa y Rodrigo. Era su caja chica. Su mecanismo de lavado.

Durante años, aprovechando que Alexander estaba ocupado expandiendo el imperio y que el abuelo estaba en coma, Rodrigo y Elisa habían estado desviando fondos. Pequeñas cantidades al principio, luego sumas más grandes disfrazadas de "gastos operativos", "eventos de recaudación" con sobreprecios y facturas infladas de proveedores amigos.

Ese dinero financiaba su estilo de vida excesivo, las joyas de Elisa, los vicios de juego de Rodrigo y sus inversiones privadas fallidas.

Si Lucía Flores, que tenía fama de ser austera, honesta y meticulosa, metía la nariz en los libros contables...

Si Lucía veía las discrepancias...

Si Lucía le llevaba un informe al abuelo Augusto...

Sería el fin.

No solo los desheredarían. Irían a la cárcel.

- No hace falta que me repitas cosas que ya sé, Elisa -gruñó Rodrigo, sintiendo el sudor frío en la espalda-. Sé lo que está en juego. Si Alexander o el abuelo se enteran de los desvíios, estamos muertos.

- Entonces haz algo. -Elisa lo miró con exigencia -. Eres un De la Vega. Usa tu influencia. O busca algo sucio sobre ella. Esa mujer tiene que tener un punto débil.

- Damián ya la investigó. Está limpia.

- Nadie está tan límpio. -Elisa entrecerró los ojos -. Tiene esa clínica... Quizás podamos complicarle la vida por ese lado. Si está ocupada salvando su negocio, no tendrá tiempo para jugar a la directora de la Fundación.

-Ya veremos cómo la dejamos afuera -dijo Rodrigo, cortando el tema cuando el camarero se acercó con los platos-. Por ahora, tenemos que fingir que estamos felices de tenerla a bordo.

Sonríe, Elisa. El abuelo está vigilando.

Capítulo 39 1

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