CAPÍTULO 314
El tiempo, en el mundo de VegaCorp, solía medirse en trimestres fiscales y cierres de mercado, pero para la familia de la Vega, los últimos dos meses se habían medido en cenas compartidas, fines de semana en la finca y una paz que, al principio, se sentía frágil, pero que lentamente se había cimentado en algo sólido.
Toda la familia esta reunida en una nueva samblea con el único propósito de nombrar finalmente a un nuevo Presidente. La empresa necesitaba una cabeza visible y definitiva.
Rodrigo de la Vega, se puso de pie, ajustándose las gafas.
— Familia —comenzó, con voz calmada y diplomática— Hemos convocado esta asamblea para formalizar un paso que, creo, todos en esta sala ya hemos asumido como natural y necesario. La empresa requiere de alguien que la dirija con pulso firme, con visión internacional y con el respeto de los mercados.
Rodrigo miró hacia el centro de la mesa.
— Lo cierto es que todos los miembros del consejo, incluidos los accionistas minoritarios externos están de acuerdo. Ha habido un consenso unánime.
Todas las miradas se giraron hacia Thiago de la Vega.
— Thiago de la Vega será el nuevo Presidente Ejecutivo de VegaCorp —anunció Rodrigo, y un aplauso suave pero genuino llenó la sala de juntas.
Elisa estaba feliz. Exultante, de hecho. Y esa felicidad se basaba en parte a la rapidez y el entusiasmo con los que había aceptado la relación entre Thiago y Sofía.
Años atrás, la sola idea de que su hijo mayor estuviera con la hija de Lucía le habría provocado urticaria. Pero ahora, en su mente eternamente calculadora, la ecuación era perfecta: Rodrigo y ella poseían una parte sustancial de las acciones; Thiago y benicio tenía las suyas; y Sofía, como hija de Alexander, poseía otro porcentaje gigantesco. Y ahora estaba de su lado de la familia.
Thiago asintió, aceptando el cargo con una leve inclinación de cabeza.
— Asumo el cargo con profunda responsabilidad —dijo Thiago, con voz firme que logró volver de los cálculos mentales a su madre— Y con el compromiso de que esta empresa no se dirigirá desde el aislamiento. Benicio y Mateo seguirán ocupando roles importantes. VegaCorp no será el trabajo de un solo hombre. Será el esfuerzo de un frente unido.
Las palabras de Thiago, impensables en su boca un año atrás, confirmaron a los patriarcas que la decisión era correcta.
Sin embargo, no toda la atención en la mesa estaba centrada en los discursos corporativos.
A un par de sillas de distancia de Thiago, Benicio parecía encontrarse físicamente en la sala, pero mentalmente en otro continente. Como siempre, Benicio estaba súper distraído. Tenía el teléfono celular oculto bajo el borde de la mesa y no dejaba de mirar la pantalla cada cinco segundos, tecleando respuestas rápidas y mordiéndose el labio inferior con una sonrisa ansiosa que no tenía nada que ver con los dividendos trimestrales.
Rodrigo notó la distracción de su hijo menor y le dio un leve puntapié bajo la mesa. Benicio dio un respingo, bloqueó la pantalla rápidamente y fingió prestar atención, asintiendo a algo que Thiago ni siquiera había dicho.
Justo frente a Benicio, Mateo tampoco estaba en su mejor momento de concentración. En unas horas era la audición de Samanta para el Teatro Nacional. Llevaban meses preparándose para ese momento. Mateo quería que la reunión terminara ya para poder correr a buscarla y llevarla él mismo a la puerta del teatro.

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