Capítulo 331
CAPÍTULO 246
La cena en la Finca Flores de la Vega se dispuso en el gran comedor de la casa principal. La mesa, rústica pero elegantemente servida, estaba iluminada por la luz cálida de las velas.
Estaban Lucía, Alexander, Benicio, Sofía, Samanta y Elisa, quien había decidido quedarse a cenar.
Mateo, que había prometido asistir, aún estaba en camino.
Pero para sorpresa de Sofía, y de casi todos en la mesa, las puertas del comedor se abrieron y Thiago de la Vega también llegó a la cena.
Elisa, al ver entrar a su hijo mayor, arqueó una ceja con evidente sorpresa.
- Vaya, Thiago. Qué milagro verte por aquí un día de semana -bromeó Elisa, dándole un beso en la mejilla cuando él se acercó a su silla-¿A qué debemos el honor de tu visita?
- Necesitaba aire limpio, madre -respondió Thiago escuetamente, aunque sus ojos oscuros buscaron casi de inmediato a otra persona en la mesa.
Thiago se sentó exactamente al lado de Sofía.
Sofía se tensó imperceptiblemente al sentir la cercanía de su primo, el roce casi accidental de sus codos sobre la madera. No lo miró, concentrándose intensamente en su plato, pero el calor que irradiaba el cuerpo de él a su lado era una presencia abrumadora.
Benicio contaba anécdotas exageradas sobre el rodaje del comercial de logística, haciendo reír a Samanta y a Lucía, mientras Alexander escuchaba con una sonrisa indulgente.
Y, como era de esperarse tras un día entero de planificación, comenzaron a hablar de la gala benéfica del sábado.
- Todo está quedando espectacular, Lucía - comentó Elisa, tomando su copa de vino blancoLos centros de mesa con orquídeas blancas fueron una elección arriesgada, pero con la iluminación ámbar que sugirió Samanta, van a lucir como una portada de revista. Será el evento de la temporada.
- Gracias al trabajo en equipo de hoy -reconoció Lucía, mirando a las jóvenes con gratitud. 2/7
- Por cierto, hablando de la gala... -dijo Elisa, adoptando su tono de organizadora generalNecesito confirmar las confirmaciones de asistencia definitivas de la mesa de la familia.
Quiero saber si mis hijos también llegarán acompañados este año. Necesito saber cuántas sillas extras debo coordinar en la cabecera.
Benicio, asumo que llevarás a alguna de tus amigas del club.
Benicio se encogió de hombros, pinchando un tomate cherry.
- Probablemente, madre. Veré quién está disponible.
Elisa rodó los ojos y se giró hacia el otro lado de la mesa, apuntando su mira hacia la hija de sus anfitriones.
-¿Y tú, Sofía? -preguntó Elisa con cierta condescendencia- Supongo que irás sola con tus padres, como siempre, a menos que decidas llevar a tu caballo como pareja oficial este año.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.