Entrar Via

Clases de amor, para el diablo romance Capítulo 54

Damián

—Damián, desde anoche hemos notado por las cámaras de seguridad que un auto ha rondado la calle, y también han tomado foto de la vigilancia de la mansión. —Bebo mi café mientras respondo unos correos y escucho atentamente a Franco.

—¿Y hoy por la mañana? —inquiero.

—No. También recibimos información de los escoltas que cuidan se su madre y el mismo vehículo estuvo rondando cerca de la casa donde vive y haciendo lo mismo que aquí. —Miro a Franco cuando menciona que han estado también vigilando a mi madre.

—Eso es terrible, Damián. —Opina Trino, quien ha venido temprano a traerme unos informes, avise que no iba a poder ir hoy a la compañía porque Antonella había amanecido con fiebre.

—No entiendo quién puede odiarme tanto para jugar conmigo de esta manera. Hemos intentado tratar de averiguar quién es la persona que está detrás de todo esto y no lo hallamos, es como si fuera un fantasma. —Golpeo el escritorio, este juego comienza a molestarme.

—¿Y si lo que quieren es asustarte? —Puede que Trino tenga razón, pero lo que pretendían hacerle a Antonella aquel día en Hawái iba muy en serio, es por lo que pienso que no solo quieren asustarme, quieren volverme loco y luego atacar.

—¿Qué quieres que hagamos con el tema de su madre?

—Por seguridad prefiero que viva conmigo, al menos mientras solventamos este problema, lo mismo con Daniela, no quiero que mi hermana se vea en riesgo.

—Muy bien, avisare para que informen a su madre y la traigan de inmediato. —Asiento a lo que dice Franco.

—Este asunto es muy delicado, hermano. He usado de mis fuentes para que me ayuden a encontrar alguna información, pero encuentran lo mismo, nada.

—Ya no sé qué hacer para resolver este problema, admito que la persona que sea ha logrado darme dolores de cabeza. Es el que más se ha acercado a mi familia y quien me ha causado miedo.

—¿Sospechas de alguien más aparte de Nicolás?

—No, aunque la verdad, comienzo a pensar que alguien de la compañía tiene que ver con todo esto. Es mucha coincidencia que todo esté pasando al mismo tiempo, las amenazas y la perdida de dinero en la compañía. Me atrevo a pensar que están usando de distracción las amenazas para mantenerme ocupado en eso mientras sacan dinero de la compañía.

—¿Asumes que te mantienen distraído con las amenazas para dejarte en quiebra?

—Asumo que quieren mantenerme distraído para apoderarse de la compañía y sacarme del medio. Es lo que pienso. No confío en nadie más que en ti, Trino. Necesito que me ayudes a averiguar quién de ellos está teniendo actitudes extrañas.

—Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea. Tengo una lista de quienes pueden ser, más de una vez han demostrado que están inconforme contigo y tu forma de dirigir la compañía.

—Lo sé. Por ahora comencemos con eso, Xandro estuvo conversando con un amigo suyo del departamento de investigaciones. Abrirán una investigación referente a los dos casos, tanto al de las amenazas como al de los robos. No había querido acudir a la policía, pero esto se está saliendo de control. —Entrelazos mis dedos y suspiro agotado.

—Perfecto, es lo mejor que puedes hacer, hermano. Bueno, y cuéntame, ¿Qué es lo que tiene Antonella?

—Oh, amaneció con fiebre, la lleve temprano a la clínica para que le realizaran unos exámenes y encontraron que tiene una virosis. No es tan grave, pero me preocupó mucho verla tan mal esta mañana. No ha querido ni comer.

—Ánimos, se va a recuperar pronto. Yo tengo que irme, debo ocuparme de la compañía en tu ausencia. Algo más, nunca me diste respuesta de la propuesta que te plantee hace tiempo, sobre la…

—Ya, se dé que me hablas. Opino que no deberías desperdiciar dinero en ella. —Me vuelvo a centrar en el correo que había dejado de escribir.

—Perfecto, eh… bueno, es una lástima que tan maravillosa compañía deba caer en ruinas.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Clases de amor, para el diablo