VALERIA
Salí acompañada de Aldric, su mano en mi cintura, pegándome a su costado protectoramente.
Afuera se escuchaban voces, no sabía de quienes, parecían provenir del patio.
Miré al alto puntal del techo, aunque esta fuese la mejor casa del pueblo, igual se veía oscura y la atmósfera era opresiva, el papel tapiz verde de rayas en las paredes, daba un poco de mareo y claustrofobia.
Al doblar una esquina llegamos a otro pasillo con puertas de habitaciones a un lado, Quinn estaba de pie delante de una de ella.
— ¿Quinn, por qué no estás descansando? ¿Están bien? ¿Cómo está Celine? – enseguida me adelanté
Sé que a Aldric no le gusta mucho la cercanía mía con este lycan, pero hemos pasado ya por demasiadas situaciones juntos, de vida o muerte.
Para mí, Quinn y Celine son como hermanos de armas, mis amigos y no tengo ningún otro sentimiento por él.
— Estoy mejor y Celine está descansando, me alegro mucho que no te haya sucedido nada, eso es lo más importante – me dice asintiendo.
Está demacrado y ojeroso, no parece haber descansado nada y su semblante denota preocupación, ¿acaso me miente con el estado de Celine?
— Amor, aquí en esta habitación descansa tu madre, creo que ella querrá verte a solas – Aldric me habla a mi espalda antes de que pueda interrogar a Quinn.
Me giro cuando me acaricia la espalda.
— Nena, tómalo con calma, ¿sí? – me dice en voz baja acariciando mi cuello
— La cachorra está bien, pero la hechicera me dijo que estaba un poco estresada, que no podías seguir poniéndote en riesgo, a pesar de ser un ser una bebé fuerte, debemos cuidarla, ¿entiendes?
Asiento prometiendo que lo haré, me estoy poniendo demasiado nerviosa por tantas precauciones, ¿qué me voy a encontrar allá adentro?
Mi mano algo rígida va al picaporte y abro lentamente la puerta.
— Ella tiene muchas ganas de verte, tú eres su razón de vivir ahora, Valeria – la voz susurrante de Quinn me dice antes de entrar.
Lo miro un poco extrañada.
¿Por qué se ve tan ansioso como si Gabrielle fuese demasiado importante para él?
Sin sobre analizar las cosas paso al fin a la habitación casi en penumbras y cierro la puerta.
El fuerte olor a plantas medicinales asalta mi nariz haciéndome fruncir un poco el ceño.
Las pesadas cortinas están cerradas y la escasa luz entra a través de algunas rendijas del ventanal.
Camino paso a paso hacia una cama antigua de dosel, también con esas cortinas blancas colgadas y cerradas, por donde puedo percibir a través de tanta oscuridad la silueta de una persona acostada sobre mullidas almohadas.
A medida que me acerco y mis ojos se acostumbran a la poca luz, la respiración se queda atascada en mi pecho.
No puedo verle el cuerpo porque está tapada hasta el pecho, pero las manos por fuera del edredón están cubiertas de vendas blancas, al igual que el cuello.
Su rostro es lo que más me impresiona, tiene un vendaje alrededor de los ojos, cubriendo su visión y por los bordes del mismo se pueden ver horribles quemaduras rojas cubriendo casi toda la piel de sus mejillas y frente.
— Ga… brielle – le digo conteniendo las lágrimas, sentándome suavemente en el borden del colchón.
No quiero ni tocarla, me da miedo hacerle daño con un roce.
— Mi niña, al fin despertaste – su voz se escucha susurrante y cansada.
— La puerta estaba débil con el poder de las Selenias fuera de su sitio y luego explotó por ese maldit0 – me explica en un susurro que resuena en el cuarto en penumbras
— Tuve que sacar toda mi magia para sellarla de nuevo, pero igual, no estoy segura de cuanto pueda aguantar, no es lo mismo que el hechizo que creó la Diosa.
— Puedo darte la magia que me diste, puedo devolvértela para que te sanes – me incorporo un poco tocándome el colgante donde siento que mi energía interior se va recuperando.
— No, no mi pequeño cuervo, ella te ha escogido, se ha unido contigo por propia voluntad, es el único regalo que pude hacerte y me alegro tanto – me detiene
— Valeria, ya yo viví mi vida, no moriré, no lo haré porque debo proteger la puerta, pero mientras todo mi poder esté ahí, no me puedo sanar, prácticamente soy una persona común sin nada especial.
— Entonces debemos encontrar la manera de sellar esa prisión de otra forma, que tú te recuperes – no puedo ceder en esto, es tan injusto que tenga que seguir sacrificándose por todos.
— Ya mi momento debió haber pasado hace mucho tiempo, mi niña – me susurra suspirando
— Todas mis hermanas entregan su vida para mantener latiendo el poder del corazón, creo que soy la única que ha podido sobrevivir. Tal vez tenga que ver con el deseo que me concedió la Diosa en mi prueba.
Me dice y recuerdo el momento en que casi muero. La Diosa me premió con una larga y numerosa descendencia.
— Le supliqué que me dejara encontrarme contigo una vez más— sonrió un poco, me daba tanta lástima ver su hermoso rostro así arruinado, apreté los dientes y mis labios temblaban conteniendo mis sollozos
— Agradezco, al menos poderte ver por unos segundos, la hermosa mujer en que se convirtió mi Valeria. Esas horribles cicatrices hija, ya es hora de quitarlas, Valeria, deja el pasado atrás y vive feliz con tu bebé y tu mate, como yo no pude hacerlo. Mientras me quede un suspiro de vida, mantendré el mal alejado de mi familia.
Me confiesa y toco sus lágrimas con la punta de mis dedos.
“No Gabrielle, las cosas no serán así esta vez, no puedo permitir que te sigas inmolando por todos, tenemos que hallar la manera de retener a ese prisionero o mejor aun, acabar para siempre con él”
“Ninguna Selenia se va a sacrificar más en nombre de los errores de la Diosa”

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...