Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 122

VALERIA

Mi cuerpo estaba exhausto, no solo física, sino mentalmente.

Desde que fui engañada para luchar contra Aldric en aquel acantilado, hasta el momento en que todo a mi alrededor se desmoronó, estuve tensa y estresada, sobre pensando mis opciones, con miedo del futuro, sin saber cómo sobrevivir en el presente.

No sé dónde estoy, ni que ha sucedido.

Mi mente confundida se vuelve a conectar con la realidad, pero algo recuerdo enseguida, estoy embarazada.

Asustada, muevo mis sentidos, reviso mi vientre donde la saludable vida de mi cachorra se mantiene y se desarrolla.

Doy un suspiro de alivio, eso era lo más importante y entonces me enfoco en la persona que me acompaña.

Alguien respira a mi espalda, un cuerpo cálido y mucho más grande que el mío.

Estoy acostada y parpadeo intentando enfocar los muebles extraños de la instancia.

La mano que rodea mi cintura me aprieta con suavidad, posesivamente, pegándome más al amplio pecho, fundiéndome con el poderoso cuerpo.

“Vale, ¿estás despierta?”, la voz masculina ronca y tan conocida se vierte en mi mente.

El hombre a mi espalda se tensa y siento como se incorpora e intenta voltearme bocarriba.

Hago lo que él desea y me muevo de posición sobre la cama en la que descansamos, su hermoso rostro con ojos grises preocupados me mira intensamente.

— Pequeña, respóndeme, ¿te duele algo?, ¿te sientes incómoda en el vientre? Mejor busco a la hechicera…

— No, estoy bien, Aldric, estoy bien y la bebé también – lo detengo cuando hace por incorporarse, está de lado, casi acostado sobre mí.

Levanto la mano y tomo uno de sus mechones rojizos entre mis dedos que van luego a acariciar su barba, está algo demacrado, el ceño fruncido lleno de preocupación.

Sus ojos se cierran e inclina la mejilla cuando le acaricio la cara.

Este es mi hombre, no sé cómo pude imaginar que podría vivir sin él a mi lado.

— Vas a volverte un viejo arrugado si sigues así – paso los dedos por su entrecejo y baja su frente para unirla con la mía, suspirando, descendiendo su ancha mano para acariciar mi vientre con dulzura.

Todos sus sentimientos de amor, las promesas para nosotros, se vierten a través del lazo más fortalecido que nos une.

— He tenido tanto miedo nena, desde que me di cuenta en ese acantilado lo que equivocado que estaba contigo, no ha pasado un segundo en que no tema – confiesa contra mis labios e incluso me asombro de que un hombre tan orgulloso como él hable así.

— Temía por tu vida, temía tu rechazo, perderte para siempre por ser un necio - abrió los ojos atormentados, acostándose con cuidado sobre mi cuerpo.

Me encanta la sensación de tenerlo dominando todo mi espacio, piel con piel de pies a cabeza.

Toma mis dos mejillas para hacerme mirarlo a través de los suaves rayos de sol que entraban por las rendijas del ventanal.

— ¿Qué crees? – me preguntó alzando una ceja y ya me imagino el desmadre que habrá hecho

— Te desmayaste y no reaccionabas, estaba casi en agonía de la preocupación, tu magia parecía agotada y la situación general era un caos, entonces apareció en el bosque, frente a nosotros, esa Hechicera Blanca que curó a Celine y atendió las heridas de todos, necesitábamos un sitio donde recuperarnos.

— Ya el tal Kael no es el Rey, llegamos al pueblo y tomé el control, esta era la mejor casa, así que saqué a su propietaria y la entregué a los habitantes del pueblo, lo mejor fue que no hubieses estado despierta.

Me dice y con todas las maldades que hizo y el odio que le deberían tener, no me quiero ni imaginar su final.

— ¿Y cómo están los chicos?, Quinn y Celine – pregunté a pesar de que sentía cerca su presencia, ellos habían sobrevivido y Aldric me lo confirmó.

— Valeria, hay algo… — de repente se puso demasiado serio— La Reina Gabrielle… ella…

— ¿Murió? – me incorporé con el pecho apretado, los recuerdos fragmentados de antes de caer desmayada comenzaron a tomar forma.

Es cierto, ella, estaba frente a la puerta, tan cerca del peligro y de la explosión… ¡No podía ser, era muy poderosa!

— No, no, tranquila, nena, respira, respira, no te puedes poner mal, piensa en la cachorra – enseguida me tomó por los hombros.

— Valeria, te llevaré a verla, pero tienes que ser fuerte, tu madre, ella se sacrificó para salvarnos a todos y dejar la puerta sellada con el poder de las Selenias, no… no se encuentra muy bien.

— Llévame hasta ella – le dije con decisión, haciendo por bajar de la cama.

Pensé que las cosas estarían mal, pero cuando llegué a esa oscura habitación y la vi, la poderosa Selenia, imparable, indomable y hermosa, en lo que se había convertido ahora, mi corazón se llenó de dolor.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación