CELINE
Ni siquiera me lo pensé para forzar el cambio, pero sorpresa, sorpresa, no podía convocar a mi loba Alfa.
“¡Mía!, ¡¿a qué carajo estás jugando?!”
“¡Parece que el látigo tiene algún encantamiento, Aaaggg! ¡NO PUEDO CAMBIAR!”
Mi loba rugía en mi interior, pateé como una burra a todos lados, luchando en el suelo por levantarme, pero los golpes, las patadas y los puños empezaron a llover sobre mi cuerpo.
— ¡Maldit4 vampira de mierd4, tú lo elegiste a las malas!
— ¡Arráncale la ropa, voy a disfrutar destrozándola!
— ¡Aagagrr, Aahahh! – mis garras se hundían en cualquiera que intentase inclinarse para desnudarme, pero pronto fueron agarradas por encima de mi cabeza, al igual que mis piernas abiertas.
Mi rostro volteó a un lado con una fuerte bofetada que casi me envía a la inconsciencia. Me mordí la lengua tragando más sangre al ser pateada en las costillas y el vientre.
El muslo donde el látigo se enredaba como una serpiente venenosa me estrangulaba más y más, pero resistiría hasta la muerte, no podía acabar como madre, ¡no lo permitiría, prefería morir!
“¡Mía eres una Alfa, lucha por salir, más, EMPUJA MÁS… este hechizo es de un mago de baja categoría!”
Instaba a mi loba, rasgaduras se escuchaban de mis ropas, mis ojos hinchados no enfocaban bien y luchaba contra la pérdida de la consciencia.
“¡Vienen alguien, Celine, vienen personas!”
Me avisó si detenerse de luchar, pero ciertamente, estábamos demasiado debilitadas.
Mía odiaba mi parte de sangre vampira tanto como yo, pero un hecho era innegable, yo necesitaba alimentarme de ese líquido vital, sin embargo, me resistía.
Intentaba enterrar esos instintos en mi interior, aun así, momentos como estos me recordaban que podía ser más fuerte si bebiera sangre frecuentemente y no solo cuando estaba a punto de la disecación y Quinn me obligaba a tomar de él.
— ¡¿Pero qué carajos?!
— ¡Maldici0n, es esa patrulla de brujos buscando esclavos!
— ¡Escapa, deja a la mujer!
Escuché sus gritos de repente y la algarabía, el bosque se movía como si muchas personas estuviesen acercándose a este sitio.
Intenté incorporarme en medio de las antorchas y la lucha, no veía prácticamente nada.
Tosiendo sangre y con varias costillas rotas, me senté apretando los dientes en agonía, intentando zafarme el látigo abandonado en mi muslo.
— Vamos, vamos— suplicaba pasar desapercibida mientras casi dejaba las uñas quitándome mis amarras – Lo logré…
Me preparaba para convertirme en mi loba y correr como una loca, cuando una sombra cubrió la poca luz en mis ojos.
— Ni creas que saldrás de esta – subí la cabeza para mirar precariamente a los ojos viciosos de ese hombre de la taberna.
Antes de reaccionar, agarró mi cabeza y subió su rodilla que se estampó de frente en mi cara.
El crac de mi nariz rota y la sangre saliendo, el dolor extremo y luego nada, me desmayé y quedé a merced que lo que pudiesen hacerme.
No era tan fuerte como me imaginaba.
Le agradezco y todo, pero a mí no me interesa estar en medio de su trifulca, solo deseo recuperarme y seguir camino.
— ¿Ustedes pasan cerca de la frontera sur?
— ¿Quieres ir con tu gente, cierto? – me pregunta y asiento.
No me gusta darle muchas explicaciones, no confío por completo en ella, pero ahora mismo necesito algo de ayuda.
— No digas nada, quédate tranquila, no salgas de mi carruaje, los brujos ahora están muy sensibles con el tema vampiros, en cuanto pasemos cerca de tu destino te avisaré para que escapes – me dice bajando la voz y le agradezco de todo corazón.
La caravana se detuvo de un momento a otro, afuera se escuchaban las voces de los hombres descargando las cosas para armar un campamento en la naturaleza.
— Iré a hacerte la medicina…
— Laila, no tienes que molestarte, yo sanaré sola… — tomé su mano, pero ella solo le dio palmaditas a la mía y me miró con gentileza.
— Tu hermano y tú me salvaron, les debo mi vida, no quiero preguntarte mucho de tus planes, entiendo que tengas tus reservas, pero créeme, Celine, solo te quiero ayudar y devolver su amabilidad.
Me dijo y asentí quedándome recostada a la cama, no obstante, igual con los oídos de mi loba alerta.
Quería pensar que todavía quedaba agradecimiento en el corazón de algunas personas.
*****
NARRADORA
Cuando Laila bajó del carruaje miró hacia atrás para ver si Celine estaba espiando.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...