Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 138

CELINE

Pasando al comedor, me senté en un rincón discreto, me quité la capucha amparada por la oscuridad y pedí mi comida, estaba que me moría de hambre.

A mi alrededor se escuchaba una algarabía de hombres tomando y riendo, las camareras con los senos casi afuera sirviéndoles y de paso siendo manoseadas por todos lados.

No me gustaba este lugar, pasaría la noche y me iría al amanecer.

— Oye, dicen que el Rey Lycan ya se está moviendo, sus hombres avanzan por la frontera sur…

— ¿Crees que ahora seremos gobernados por Aldric Thorne?

— No lo creo, los hechiceros deben ganarles a los vampiros el control del castillo, quien domine el castillo, controla el Reino…

— Pero ¿y la maldición? Se ha activado después de morir el Rey Vampiro y ahora nadie puede entrar al palacio…

Escuchaba retazos de conversación por todos lados, información que había ido recopilando.

Me importaba un pepino el asunto de la lucha interna de este Reino, pero me dirigía al sur a encontrarme con Beof.

Esa noche acomodé mi colchón de pajas sobre el viejo suelo de madera.

Había elegido el segundo piso del establo, donde se guardaban las herramientas, podía mirar hacia abajo los compartimentos de los caballos y tener control de la entrada.

No iba a dormir confiada a piernas sueltas, había aprendido a las malas que el peligro acechaba por todos lados.

Como en efecto, mi intuición era correcta, esa noche, voces en la oscuridad me despertaron.

Arrastrándome sin hacer ruido me asomé por la esquina de la plataforma, mis ojos de vampira miraron en la oscuridad a un grupo de como 7 hombres.

— Sé que debe de estar por aquí, ¿ya buscaron en todas casillas de las bestias? – era el mismo tipo que me ofreció dinero por pasar la noche conmigo.

— Sí, ¿de verdad vino para acá?

— Ben, más te vale que de verdad esté buena esa vampira o te vamos a follar a ti esta noche.

— Muy chistoso, idiota, si no está aquí, entonces solo queda un lugar – me encogí cuando los siete pares de ojos miraron al unísono hacia la plataforma del segundo piso.

Tenía que escapar, no podía luchar a la vez contra tantos de ellos, así que me levanté apresurada, tomé mi capucha y corrí hacia una ventanita al fondo, saltaría desde el segundo piso y los perdería en el bosque.

— ¡Rápido, está escapando! – escuché sus gritos a mi espalda, pero solo me concentré en abrir el cerrojo, subir el cristal y pasar las piernas para saltar a la parte posterior del establo.

Mis piernas cayeron ágiles sobre la hierba, esta era la ventaja de llevar pantalones en vez de vestido.

Me incorporé y la carrera empezó, era de madrugada y el bosque estaba próximo, me interné en las tinieblas aprovechando mi poca ventaja, pero pronto los tuve pisando mis huellas.

Eran híbridos como yo y algunos brujos, no entiendo la verdad, en qué se basan estos idiotas para discriminar a otros, si muchos de ellos también son mitad vampiros.

El sonido de las pisadas y la hierba siendo aplastada, las burlas y voces excitadas se acercaban cada vez más a mi posición.

Pateé de frente en las bolas de un hombre que se abalanzaba a capturarme, dos de ellos me intentaron sostener de los brazos y supe que debía hacer algo con el hombre que tenía mi trenza, o estaría a su merced.

Una ráfaga de aire se escuchó en mi oído, venía a por mi garganta desde atrás, entonces vi a un brujo a punto de lanzar su hechizo sobre mí desde el frente.

Todo fue como en cámara lenta, mi mente trabajando en un plan de escape, la adrenalina fluyendo por mis venas.

Subí una mano y agarré el comienzo de mi cabello, la otra mano fue a controlar al ataque del hombre a mi espalda.

Me llevé una fea herida, pero aun con la sangre goteando apreté ferozmente su muñeca y rugí girándome hacia un lado, arrastrándolo conmigo por la inercia y usándolo como escudo.

El tirón en mi cabeza me hizo apretar los dientes a punto del desmayo, pero el grito en mi oído y el olor a humo me dijo que mi plan había funcionado y mi captor recibió el ataque del brujo con su cuerpo.

La presión cedió y sacudí mi cabeza para eliminar el mareo, mis ojos se fijaron en una brecha, unos metros más allá, el bosque parecía llamarme para correr y escapar.

No era rival para tantos de ellos, por muy valiente y temeraria que fuera.

Me habían subestimado y por eso los tomé por sorpresa, pero solo bastaba con que se coordinaran más en la lucha, para poder cercarme.

Así que antes de que se dieran cuenta de sus ventajas, libre de ataduras, corrí para ampararme en la oscuridad.

No llegué muy lejos, el chasquido de un látigo se escuchó rompiendo el aire y mi muslo derecho fue capturado.

Una fuerza bruta me haló hacia atrás haciéndome caer de bruces sobre la tierra y comenzó a arrastrarme de vuelta a esos desgraciados hombres.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación