ALDRIC
Parecía que la Luna se había convertido en un agujero negro escalofriante y, de su interior, cientos de cuervos salieron revoloteando.
Sus graznidos ensordecedores molestaban mis oídos de lycan; no sabía cómo no llevarían tantos kilómetros de distancia y, lo peor, temía que esta magia tan poderosa le hiciera daño a mi mujer y a mi cachorra.
—¡Aldric, pégate a mí con fuerza!
Valeria me gritó y la abracé por la espalda, protegiendo con mis grandes manos su vientre mientras éramos envueltos por una bandada de cuervos enloquecidos que daban vueltas y más vueltas.
La niebla oscura cubría el aire y, de repente, sentí que perdía mi estabilidad.
Parecía que mi cuerpo era elevado del suelo, no sentía conexión con nada a mi alrededor.
Odiaba toda esta hechicería, esa era la realidad, pero retuve a mis seres queridos contra mi pecho y hundí mi cabeza en el hueco de su cuello, cerrando los ojos mientras sentía las plumas rozar toda mi piel, picos, garras, el silbido del aire en mis oídos y luego ir a la deriva.
No sé cuánto tiempo duró, pero de un momento a otro todo el ruido ensordecedor cesó y percibí el suelo bajo mis botas.
¡Bendita tierra, los lycan no se hicieron para andar por los aires!
—¿Nena, estás bien? Valeria...
Abrí mis ojos y la giré hacia mí, todo su cuerpo empapado en sudor y pálido.
—Sí, sí, solo... necesito que me alimentes en cuanto estemos con nuestra gente, no te preocupes.
Pero sí me preocupé, porque estaba demasiado débil.
La cargué y miré a mi alrededor, ubicándome.
Quinn ya se llevaba a su mate, medio desmayada, caminó hacia unos arbustos oscuros, en el medio del bosque al que habíamos llegado.
Yo también hice lo mismo, Valeria necesitaba ser alimentada con urgencia, así que caminé al árbol más próximo y me senté en el suelo con ella sobre mis piernas.
Me abrí la camisa y con mis garras rasgué mi pecho sin pensarlo.
—Bebe pequeña, vamos, la cachorra y tú no pueden esperar más— guie su cabeza por detrás hasta mi herida.
Lamió mi sangre y gruñí bajo al sentir sus caninos hundirse en mi piel y el delicioso tirón en mi vena.
La acuné contra mi pecho, acariciando su cintura y besando su frente perlada de sudor.
Mi lobo y yo satisfechos por darle vida a nuestra familia.
Mientras Valeria se alimentaba voraz, reponiendo su energía, analicé mi entorno.
Desde que llegamos no percibimos peligro, solo se escuchaba el susurro del bosque y los animales nocturnos de cacería.
Alcé la mirada y vi a la luna menguante; era increíble que hubiesen creado un portal a través de ella.
—Mmm— el gemido de mi hembra me indicó que ya había terminado.
—Bueno, confirmado que todos llegamos a salvo, ahora debemos saber en qué dirección está el campamento— anuncié lo obvio. —Nena, sube a mi espalda, caminaremos por el bosque, para que no te canses.
—Creo que está al este el campamento, nos desviamos un poco cuando la otra hechicera perdió la conexión al quedarse atrás— Gabrielle nos explicó y así emprendimos el camino.
Quinn y yo explorando el camino, alertas, estábamos en territorio enemigo y con nuestros tesoros no podíamos correr riesgos.
Nuestras piernas fuertes de lycan corrían entre los árboles y la maleza, por donde escapaban los zorros y las comadrejas, cruzando claros y riachuelo, con nuestras hembras sobre la espalda.
Al cabo de como media hora, el aroma de lycan y hombres lobos llegó a nuestras sensibles narices.
—¿Amor, estás bien, no te sientes mareada, con dolor?— le pregunté a Valeria y ante su negativa y la de Gabrielle, Quinn y yo nos miramos, uno al lado del otro, y arreciamos la velocidad para llegar mucho antes.
Diez minutos después, el sonido embravecido del agua se escuchaba más adelante y al cruzar la frontera de los árboles vimos las luces y las carpas de nuestro campamento, asentado al otro lado del profundo río que limitaba los reinos.
Alcé mi cabeza y aullé como mi poderoso lycan.
Pronto, del otro lado, se escuchó la algarabía, las antorchas se movían y el campamento despertaba con pasos que se acercaban a la otra orilla.
—... ¡Es nuestro Rey!...
—... ¡Quinn también está con él!...
—... ¡Suelten la barca, hay que buscarlos!...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...