ALDRIC
Pronto la embarcación que utilizaban para cruzar se puso en funcionamiento. Estas aguas eran traicioneras, infestadas de cocodrilos y animales peligrosos.
Yo solo me atrevía a cruzarlo, pero no con mi mujer a cuestas.
—Ya estamos con los nuestros, amor, todo va a estar bien— besé la mano de Valeria y ella besó mi nuca.
Era hora de planificar la revancha y la conquista de este reino.
Quien se quede en el trono me da lo mismo, pero tiene que ser un aliado, nadie amenazará más a mi familia.
*****
CELINE
Me sentía tan mal.
Mi cabeza dolía y mareos asaltaban mis sentidos, mi pecho se apretaba con un dolor sordo.
¿Qué me ocurría? ¿Acaso era la maldición de mi sangre? ¿Pronto tendría otra recaída? No podía pensar con claridad.
La impotencia crecía en mi interior y mientras me sumergía en el agua hirviendo de la tina, cerré los ojos, tan agotada.
Cuando los volví a abrir, me encontraba en un lugar diferente.
—¿Dónde... dónde estoy de nuevo?— me pregunté, mirando como tonta a mi alrededor.
Estaba de pie, sumergida hasta las caderas, en lo que parecía una piscina rectangular, llena de agua humeante y pétalos oscuros de rosas.
Era un enorme cuarto de baño, la bruma del agua caliente empañaba el ambiente.
Las blancas columnas sostenían el alto techo, donde un enorme candelabro dorado lleno de velas iluminaba esta lujosa estancia.
Frente a mis ojos, donde terminaba la piscina, pequeñas escaleras blancas subían hasta un sitio de descanso, lleno de suaves cojines, con dos copas y una jarra dorada que olía a vino.
Parecía creado para dos amantes, para un baño excitante en pareja, pero ¿qué pintaba yo aquí?
Antes de llamar a mi loba, me tensé al sentir una mano rodeando desde atrás mi cintura, ¡ni siquiera había sentido la otra presencia!
Me quise girar, alejarme asustada, pero un fuerte cuerpo desnudo se pegó a mi espalda, un aliento caliente cayó sobre mi oído, peligroso y bajo.
—¿Por qué me desobedeciste, Celine?— era él. Era Zarek.
Todo mi cuerpo estaba tenso, pero a la vez lleno de un anhelo desconocido; mi corazón comenzó a latir desbocado.
Podía sentir su desnudez, sus músculos duros y su miembro erecto pegado a mis nalgas; no me atrevía ni a moverme.
El trato con mi mate había sido que fingiría si Zarek me volvía a tentar, le haría creer que me tragaba sus engaños, para poder pasar a Dante al palacio.
—Yo... yo... tenía miedo... no...
—Mentirosa—su siseo me hizo temblar.
Su cabello negro húmedo caía sobre sus fuertes hombros, haciendo contraste con su blanca piel.
La bruma se arremolinaba entre nuestros cuerpos, su aroma sofocaba mis sentidos; no sabía qué hacer, nunca fui buena en eso de coquetear, iba a lo que iba con mi amante de turno y punto.
—Ven al castillo, haré lo que desees—levantó su mano y acarició mi mejilla sin titubear.
Yo me sentía fatal, como una traicionera.
Las palabras atoradas en mi garganta, quería decirle, "dime que no... por favor dime que no, porque yo no te voy a liberar, te miento y alguien más te va a seguir apresando..."
—Yo...
Comencé a hablar, pero la cabeza me dolía como si miles de agujas se clavaran en ella, llevé la mano temblorosa a mi sien.
Algo estaba mal, muy mal, quería resistir, liberarme, pero mientras más luchaba más dolía.
—No, no te resistas, Celine, no te hagas daño, pequeña, mírame, ¡mírame siempre, Celine!—ordenó implacable, despejando las tinieblas de mi mente, como un bálsamo a mi agonía.
Cuando mis ojos observaban sus orbes como sangre, era como si él dominara todo mi mundo y ahuyentara mis miedos.
Tomó mi rostro entre sus manos, pero yo seguía esquivando, sentía mi pecho arder, todo mi ser se revelaba a traicionarlo. ¿Por qué?
—Mi amor, no tengas miedo, haz lo que tengas que hacer, eres la única en este mundo que puede sacarme el corazón y aun así la perdonaría, todo va a estar bien, déjamelo a mí, solo ven al castillo, Celine, como sea, ven a mis tierras.
—No voy sola...

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...