Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 356

ELLIOT

—¡Oye, espera, zorra! ¡Yo lo había visto primero!

Los gritos quedaron atrás, junto al furor de las peleas y los violines animando las trifulcas.

Corría por entre las sombras de las carpas y los pequeños negocios, sucio, lleno de fango, pero por alguna razón, al mirar la cabellera castaña ondeando frente a mí, aspirar la deliciosa lavanda, una sonrisa apareció en mis labios.

Estaba feliz.

*****

KATHERINE

Me encontraba parada en el pasillo, vigilando.

Nos habíamos metido dentro de unas caballerizas en silencio, solo con algunos caballos en sus cuadras ya dormitando.

Elliot me dijo que siempre en estos sitios había duchas rústicas para que los peones se lavaran, y allí estaba él, metido dentro de lo que parecía una caseta de madera, solo con una cortinita precaria al frente, que lo tapaba.

Me paré de espaldas, mirando a través del largo y medio oscuro pasillo, que llevaba a la entrada del establo.

Sabía que estaba desnudo, el muy descarado casi se desvistió en mi cara. Escuchaba el sonido del agua caer por su cuerpo.

Me lo imaginaba metido debajo del chorro que salía de lo alto, proveniente de un tubo burdo anclado a la pared.

Llevé la mano a mi pecho, miles de emociones revoloteando en mi interior.

Debo admitir que la hazaña del corral me conmovió y el hecho de que estuviese aquí, de que me prefiriera a acompañarla a ella.

“No, Katherine, debes ser fuerte, fría. Recuerda todos los sinsabores de esta noche”.

—¡Ay, joder! —Un rugido de repente a mi espalda y un golpe seco me hicieron reaccionar.

—¡Elliot! —No pensé mucho antes de arrojarme al interior de la ducha, apartando la cortina.

Estaba oscuro en el interior, no se veía nada.

De un momento a otro tuve a un cuerpo fuerte, mojado y sin ropas, sobre mí.

Sus manos me agarraron posesivas, pegándome a la pared.

El agua salpicó, mojándome, empapándome de pies a cabeza.

Abrí la boca para protestar, y unos labios fríos aprovecharon para besarme profundamente, apasionadamente.

Sentía su respiración pesada, apretándome contra sus músculos poderosos, su otra mano sobre minuca,a obligándome a besarlo.

Intenté resistir en vano, cediendo a la lujuria que este hombre despertaba en mi cuerpo.

Su erección palpitaba endurecida contra mi vientre.

—Mmm… esposa… —Elliot gemía.

Su lengua lamía mis labios, los chupaba y mordisqueaba el inferior entre sus dientes, dándole eróticos jaloncitos que me tenían derretida.

—No… no creas que te voy… mmm… a perdonar… —logré articular con su lengua invadiendo mi cavidad.

Gruñidos roncos como un animal vibraban en su duro pecho contra mis senos excitados, duros.

—Me encanta que me celes, sshhh, no sabes lo duro que me pones, cariño —movió su falo erecto contra mi estómago, con suaves meneos, gimiendo entre palabras.

—. Esa noche no fui a ver a nadie, ¿te imaginas lo lejos que queda la casa de Brenda?

—No digas su maldito nombre.

—De esa mujer. Bien, no fui a verla. ¿Sabes por qué sabía de la ducha en los establos? —me pregunta, y voy entendiendo el punto.

—Chica inteligente —siento sus labios cayendo en un beso sobre la punta de mi nariz

—. Esa noche, después de verte dándote placer tan rico… Maldición, no soy de acero. Salí a cabalgar y luego…

—¿Y luego? —yo misma me escuché repitiendo, jadeando de deseos reprimidos.

No puedo creerle todo lo que me dice, ¿y si me miente?… no sé, mi mente nublándose de nuevo.

¿Por qué soy tan débil a este hombre?

—Te voy a mostrar lo que me hice luego — responde, y agarra mi mano.

Con descaro, la mete entre nuestros cuerpos salpicados en agua y me hace agarrar su miembro resbaloso, duro.

Siento el palpitar de las venas debajo de mis dedos.

—Mmm… Así me masturbé pensando en ti… Sí, joder, sí, recordando esas tetas enormes que me encantan… sshhh, apriétame más, nena… mmmm… ese coñito rosado… Joder, qué rico… Quiero follarte, mi esposa. Me tienes demasiado caliente. No estoy con nadie… mmmm… lo juro mi vida…

Estaba que hacía combustión.

Me prendería en llamas en cualquier instante, teniendo a este sexy hombre encorvado sobre mí, meneando su gruesa polla dentro de mi puño que me obligaba a mantener cerrado, con su mano más grande sobre la mía.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación