NARRADORA
Así, toda una conversación casual de por qué eliminó a sus dos fanáticos.
“Quieres que te dé un reconocimiento por la buena acción” Sigrid en realidad no se compadeció para nada de la muerte de esos dos.
“Deseo “esa” recompensa, lo sabes muy bien”
“Silas, contrólate y habla con los Duques” la Selenia le respondió, poniendo los ojos en blanco, su culito que se lo dejase en paz.
Se alejó por un momento para mandar a retirar los cuerpos y atender a la plebeya desmayada.
—Yo… no sé qué decir —Katherine se había quedado muda, como todos los demás.
¡Qué rayos el giro que tomaron estos acontecimientos!
—Primero que todo, Duque de Everhart, sé muy bien que no le han hecho daño a nadie dentro del Reino —Silas observó a los ojos de la bestia.
Elliot escuchaba dentro de su lycan, algo estupefacto, por demasiadas cosas.
Desde el mismo momento en que vio caer tan fácil la cabeza de su mayor carcelero.
El hombre que siempre lo había atormentado con su poder en el Reino, infundiendo dentro de su corazón el miedo a ser descubierto.
Si había dudado por un segundo de la letalidad del Rey Espectro, ahora estaba más que convencido de que Silas era un peligro andante.
“Vorath, cambiemos ya, necesitamos arreglar las cosas de otra manera.”
—Espera —la voz fría del peliblanco lo detuvo enseguida—. Transfórmate escondido, como te muestres sin ropa frente a mi hembra, te la cort…
—Ejem —Sigrid tosió, de regreso a la conversación y justo a tiempo.
No podía dejar a su hombre solo ni por un segundo.
La “sutileza” era algo que le brotaba por los poros a Silas, solo que él no tenía ni un puto poro.
—La chica será atendida, algunos soldados se la llevaron y despejarán a los curiosos —le dijo en voz baja a su macho, que enseguida agarró su mano entrelazando los dedos.
Vorath, después de mucha persuasión de Katherine y Elliot, asintió resoplando, y luego de darle una fuerte advertencia a Silas, se metió detrás de unos setos a cambiar.
—Yo le paso algo de ropa —Quinn se quitó la capa que llevaba—. Beof, llévasela, por favor.
El guardián fortachón quería preguntar por qué carajos él, pero se abstuvo y tomó la prenda para perderse entre los árboles.
Su mirada sutil cayó por última vez en Katherine.
Sería mejor mantenerse alejado de esta mujer, que solo le traería problemas.
Katherine también lo vio pasar, sintiéndose rara una vez más, pero lo dejó ir sin una mayor investigación.
—Muchas gracias, sus majestades. Yo, la verdad, no sabía de mi procedencia, es una sorpresa —la Duquesa de Everhart confesó.
Si su padre, que siempre codiciaba el poder, hubiese sabido la gallina de oro que había caído en sus manos, nunca hubiese acabado con su madre.
Katherine a penas procesaba toda la nueva información, pero el pedigrí no se le subió a la cabeza, tenían hoy un objetivo que cumplir.
—Quería abusar de su generosidad una vez más y hacerles una petición —se inclinó respetuosamente, decidió hablar; era ahora o nunca.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...