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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 459

NARRADORA

Victoria casi tuvo que rogarle a su padre para que no la obligara a quedarse en una de sus sesiones de aprendizaje “papá y niña”.

¡Que ya era muy vieja para eso!

Gracias a todos los cielos que su madre sí la entendía mejor y “entretuvo” al príncipe vampiro para que ella escapara con sus primas.

Amara miraba nerviosa desde la colina a las luces más abajo de la ciudad, que estaba dominada principalmente por hechiceros y vampiros.

Se podía ver también algún que otro hombre lobo, principalmente en la noche, por la vida nocturna movidita de las tabernas y sitios de “desahogo”.

—Manos a la obra, entonces —Nyx suspiró, repasando cómo se había metido en esto.

Sacó un frasquito de pócima que preparó y se lo pasó a Amara.

—Bébelo y te diré las palabras para deshacer el embrujo —se lo pasó a Amara, que lo tomó asintiendo.

—Buscaré a los gemelos para sacarles información…

—Ellos te van a descubrir, no tienen un pelo de tontos, lo sabes, sobre todo Magnus. Cuéntales en secreto, seguro te ayudan —Nyx le sugirió.

Todo parecía alinearse, demasiadas personas conspirando en contra del pobre Beof, o más bien, a favor.

Sus sobrinos postizos solo deseaban su felicidad, que estaba empaquetada en el cuerpo curvilíneo de una impetuosa lycan hecha exclusivamente para él.

*****

Al día siguiente, con la información proporcionada por los gemelos lycans, se facilitaron las cosas.

Ellos se excusaron en salir por su cuenta; Beof no los podía encarcelar, ambos eran mayores de edad.

Aprovechó esa noche para visitar un lugar que llevaba días echándole el ojo, pero con los dos príncipes a cuesta, no se atrevía a llevarlos con él.

Si Aldric se enteraba de que llevó a sus hijos a un burdel de especies mixtas, le cortaría los huevos, y apreciaba mucho a sus amiguitos como para eso.

Internándose en el callejón oscuro, salió al final de la vía y ahí estaba la casona de tres pisos.

Dos mujeres, con las tetas medias afuera, lo esperaban en las escaleras de la entrada, listas para jalarlo directo a las entrañas de la candente lujuria.

Beof se dejó arrastrar hacia el interior con el ambiente ambiguo, lleno de sexo detrás de las puertas, incienso erótico en el aire, propuestas indecentes en cada esquina, bebidas y depravación.

Asistía más a estos sitios de lo que le gustaba admitir.

— A saber, pero gracias a él, hoy me he ganado el doble y sin siquiera abrir las piernas.

Ambas sonrieron cómplices, y desde el piso superior, “la Madame”, dueña de este sitio del pecado, también sonrió de lado, girándose luego hacia la oficina.

Se sentó detrás de su escritorio; solo faltaba esperar.

“Tío Beof, de verdad espero que Amara sea tu compañera. No eches a perder nuestros esfuerzos”, pensó Nyx.

Su hechizo controlando firmemente el cuerpo de esta bruja, que había ocupado para tomar las riendas de este sitio y ayudar a esa lycan enamorada.

Dentro del salón, las luces bajaron aún más.

Beof se había sentado donde le indicaron; no le gustaba que la mesa estuviera muy pegada a una de las jaulas, o más bien, corrección, no le gustó, en pasado…

Porque cuando salió la nueva adquisición del burdel y ocupó justamente el espacio frente a él, estuvo agradecido de contemplar de primera mano a esa suculenta hembra.

Joder, ella tenía que ser suya esta noche, no importaba cómo.

Su lycan le rugía que esa era la loba que deseaba montar en la cama y descargar toda su pasión entre esos torneados muslos.

Las pupilas lobunas se estrecharon con determinación, haciendo un repaso de las monedas de oro que llevaba encima, no importa cuánto costara la tal “Ónix” solo él podía tenerla, al menos, por hoy…

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