NARRADORA
Victoria casi tuvo que rogarle a su padre para que no la obligara a quedarse en una de sus sesiones de aprendizaje “papá y niña”.
¡Que ya era muy vieja para eso!
Gracias a todos los cielos que su madre sí la entendía mejor y “entretuvo” al príncipe vampiro para que ella escapara con sus primas.
Amara miraba nerviosa desde la colina a las luces más abajo de la ciudad, que estaba dominada principalmente por hechiceros y vampiros.
Se podía ver también algún que otro hombre lobo, principalmente en la noche, por la vida nocturna movidita de las tabernas y sitios de “desahogo”.
—Manos a la obra, entonces —Nyx suspiró, repasando cómo se había metido en esto.
Sacó un frasquito de pócima que preparó y se lo pasó a Amara.
—Bébelo y te diré las palabras para deshacer el embrujo —se lo pasó a Amara, que lo tomó asintiendo.
—Buscaré a los gemelos para sacarles información…
—Ellos te van a descubrir, no tienen un pelo de tontos, lo sabes, sobre todo Magnus. Cuéntales en secreto, seguro te ayudan —Nyx le sugirió.
Todo parecía alinearse, demasiadas personas conspirando en contra del pobre Beof, o más bien, a favor.
Sus sobrinos postizos solo deseaban su felicidad, que estaba empaquetada en el cuerpo curvilíneo de una impetuosa lycan hecha exclusivamente para él.
*****
Al día siguiente, con la información proporcionada por los gemelos lycans, se facilitaron las cosas.
Ellos se excusaron en salir por su cuenta; Beof no los podía encarcelar, ambos eran mayores de edad.
Aprovechó esa noche para visitar un lugar que llevaba días echándole el ojo, pero con los dos príncipes a cuesta, no se atrevía a llevarlos con él.
Si Aldric se enteraba de que llevó a sus hijos a un burdel de especies mixtas, le cortaría los huevos, y apreciaba mucho a sus amiguitos como para eso.
Internándose en el callejón oscuro, salió al final de la vía y ahí estaba la casona de tres pisos.
Dos mujeres, con las tetas medias afuera, lo esperaban en las escaleras de la entrada, listas para jalarlo directo a las entrañas de la candente lujuria.
Beof se dejó arrastrar hacia el interior con el ambiente ambiguo, lleno de sexo detrás de las puertas, incienso erótico en el aire, propuestas indecentes en cada esquina, bebidas y depravación.
Asistía más a estos sitios de lo que le gustaba admitir.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...