BEOF
Di unos pasos hacia la mesa y la silla donde me ubicaron.
La bebida dejada a un lado, apenas y le di un sorbo.
Tomé la pesada capa del respaldo y la abrí, sacudiéndola, acercándome de nuevo al escenario y pasándola sobre sus hombros para cubrirla.
—Ve, Ónix, espérame en tu habitación y prepárate para mí —le ordené dominante, mi bestia interior rugiendo por salir a jugar.
La vi levantarse con las piernas medio flojas y sumergirse en la oscuridad del fondo del escenario hasta unas pesadas cortinas verdes por donde se metió.
“Bien, Soul, vayamos a ser desangrados.”
“Es el mejor dinero que invertiremos en el maldito mundo.” Soul estaba afilándose los dientes.
Me alejé, saliendo del salón.
Me dolía el miembro y caminaba algo raro.
No era para menos si estaba doblado como una gruesa manguera mal acomodada dentro de una caja.
Bajé mi mano y lo moví de posición, la humedad del presemen rezumaba de la punta.
Aguanté la incomodidad, mis pesadas bolas latían pidiendo liberación.
—Muy pronto —murmuré cuando una de las chicas me llevó al segundo piso, a la oficina de la madame.
Entré con pasos apresurados, la verdad es que no estaba para negociar mucho.
Creo que todos ya sabíamos de mi disposición a dejarme extorsionar por follarme a esa mujer.
—Hola, distinguido invitado, no habíamos tenido nunca a un guardián —una mujer de cabello canoso y ojos negros penetrantes, se sentaba detrás del escritorio.
Moví la nariz con incomodidad, el olor a incienso de sándalo era demasiado fuerte y enrarecía el ambiente, pero era su oficina, no la mía, para gustos los colores.
—Me dijeron que estaba muy interesado por nuestra nueva chica, Ónix, pero siéntese…
—No, esto se hará de prisa —le dije porque, si me sentaba, el dolor de polla iba a ser peor—. Sí, me gustó y estoy dispuesto a pagar por sus servicios.
—¿Ella estuvo de acuerdo? —vi sus rasgos maduros fruncirse un poco.
“Esta bruja es extraña, no sé, ¿la hemos visto antes?” Soul la miraba con ojo crítico.
“Ni idea” le respondí.
Me importaba un comino la madame mientras no se pusiera pesadita.
—Sí, ella estuvo de acuerdo, incluso discutimos el precio. Pagaré 10,000 monedas de oro por un arreglo que hicimos.
—¡¿Qué?! ¿10,000 monedas de oro? —exclamó, y no la culpo, era una pequeña fortuna que este burdel tardaría años en hacer y con varias chicas dándolo todo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...