BEOF
—¿Te vienes dentro de todas las prostitutas que conoces? —al fin me respondió con otra pregunta un tanto extraña.
Su voz baja, vibrante, segura, me encantaba.
Nos miramos fijamente y juraría que veía algo de reproche en el fondo de sus ojos.
—No, de hecho, no acostumbro a hacerlo, pero contigo lo haré. ¿Eso es acaso un problema? ¿No usan aquí esas pócimas para evitar tener cachorros? —fruncí un poco el ceño, de verdad esperaba que me dejara correrme en su intimidad, no creía poderla sacar a última hora.
Se quedó pensativa.
Comencé a poner un poco ansioso, sobre todo cuando bajó la mirada a mi vara que ya hacía una carpa familiar sobre la bragueta.
“Por favor no me rechaces, maldit4 sea, no me rechaces”, me encontré incluso suplicando en mi mente.
Su pequeña mano bajó a explorar y la dejé, al final me la iba a ver. No era algo que pudiese modificar.
Más valía un dolor rápido a uno lento, si me decía que no, que lo hiciera ahora.
Fue la primera vez que sentí que tocaría fondo en un burdel, si ella me pateaba el trasero de plano.
—Mmnnn —apreté los dientes y me pegué a la coronilla de su cabeza baja, aspirando su cabello, mientras me manoseaba la polla por encima de la tela.
Su toque un poco tímido, de verdad creo que esta chica no ha tenido mucha práctica en el burdel.
“Mejor así, no he olido la esencia fresca de otro macho sobre ella y eso me tiene eufórico” mi lobo gruñó satisfecho.
—Nena, ssshh, vamos a una habitación. Si me sigues tocando así, juro que te voy a secuestrar, aunque no quieras… mmnn —mis nalgas se tensaron al sentir el apretón sobre mi tiesa verga.
Las venas bombeaban litros de sangre para mantener mi hombría de pie.
—1000 por cada vez que te vengas. ¿Cuántas veces piensas hacérmelo? —al final me respondió subiendo la cabeza.
Tomó mi mano y la sacó de golpe de su excitada raja, se alejó un poco y enseguida la extrañé.
Mi mente calenturienta procesando sus palabras.
—Creo que entendí mal, ¿1000 por la noche?
—1000 por cada vez que esa polla gigante tuya se corra aquí adentro. Si lo haces una sola vez, pues solo 1000 —me respondió así, hasta desafiante, alzando la barbilla.
Cruzó las manos bajo sus pechos, elevando aún más esas montañas suculentas.
Mi cerebro a punto de hacer cortocircuito.
¡¿1000 por cada cogida?! ¡¡ESTO ERA UNA EXTORSIÓN EN TODA REGLA!!
—Más te vale, lycan, que valga la pena y de verdad te esmeres en complacerme… —me agarró de la solapa en un segundo, jalándome hacia su cuerpo.
Sacó su lengua para lamer mi nuez de Adán que se movió arriba y abajo, tragando.
—… Porque si no me gusta, seré yo quien te pague 1000 monedas de oro para que te largues de mi cama.
Incluso me amenazó y lo peor de todo, ¡me estaba poniendo más duro!
Esto es mi celo, definitivamente es mi temporada de celo.
Ya no sabía quién era la prostituta aquí, si ella o yo.
—Iré… iré a hablar con la Madame, espérame en tu cuarto —le dije al fin, y en un arranque de deseo ardiente bajé la boca y la besé sin poderme aguantar.
Sus labios vibraron bajo los míos que se movían vigorosos, mi lengua entró a causar estragos en la caliente cavidad.
La saboreé deliciosamente, bebí de sus gemidos ahogados, no podía más. Por todos los dioses, tenía que verla ya desnuda bajo mi cuerpo.
Reacio, me separé de ella, un hilo de plata quedó colgando entre nuestras bocas. Sus mejillas sonrojadas, sus orbes errantes.
Creo que nunca había visto a una mujer desearme de esta manera y por eso me estaba volviendo loco.
No sabía si alucinaba, quizás me mentía a mí mismo y eran las ganas desesperadas que tenía de que ella me aceptara realmente como soy.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...