NARRADORA
Joder, verdad que ahora era una lycan marcada y recientemente, ya su compañero estaba incómodo con tantos machos cerca de ella, a pesar de que sabía racionalmente que no eran amenaza ni competencia.
—Mara, nos alegra mucho verte y que hayas resultado ser la mate del valiente Beof—. Magnus le dijo, manteniendo la distancia prudente.
El lycan blanco se acercó a su compañera, abrazándola dominante. Sus ojos azules le daban una sutil advertencia a los otros machos.
—Bueno, y eso que la fiesta de verdad no ha comenzado—. Fenrir agregó guasón, era de los que le encantaba ver el mundo arder.
—¿Laziel se volvió a quedar dormido en cualquier sitio?—. Victoria miró más allá a su primo, como siempre desconectado del mundo.
—Estoy despierto—. La voz fría de Laziel se escuchó, levantándose del suelo y sacudiendo la túnica negra con bordados en plata.
Imposible dormirse con tanto cacareo.
—¡Ven acá, mi sobrino favorito!—. Fenrir caminó hacia él, agarrándolo del brazo y poniéndolo entre él y Magnus.
— Escúchame bien, nos separa en el viaje del grandulón con la testosterona revuelta, porque lo que menos quieren tus tíos favoritos es salir con una mordida de lycan en la yugular, ¿trato?
Sonrió todo animado en la cara tiesa de Laziel, que solo asintió.
—¿Viste, Magnus? ¿Eso que vi no era la brisa de una sonrisa?—. Se giró para decirle a su hermano, eran los únicos que bromeaban así con Laziel.
—Con esa cara paralizada, ¿qué brisa ni brisa?, ni siquiera un soplo —. Magnus bufó. —A nuestro Laziel hay que meterlo de nuevo en el útero de Sigrid y volverlo a sacar, a ver si se arregla.
—Chicos, chicos, ¡necesitamos irnos ya!—. Nyx apresuró el encuentro.
Laziel se puso al fin manos a la obra, todos hicieron un círculo con él en el medio, los machos lycan alejados de las mujeres y Beof.
El cielo del amanecer de repente se llenó de nubes tormentosas sobre el viejo bosque.
Los habitantes del pueblo temblaron ante las ráfagas de frialdad, mirando a las alturas con temor y respeto.
El aire batió por las ramas de los antiguos árboles, como lamentos de almas moribundas.
La hierba bajo los pies de los presentes comenzó a tornarse marchita. El círculo de muerte fue creciendo más y más hasta rodearlos.
—Joder, odio esta parte—. Dijo Fenrir, sabiendo muy bien lo que venía a continuación.
Laziel les había hecho este truco una vez.
La tierra empezó a temblar, a enlodarse, tragándose sus piernas.
“¡No mires hacia arriba, Amara!” Beof le advirtió, pero ya era muy tarde. Había subido la cabeza y lo que vio le heló la sangre.
Un espectro gigante parado a su espalda se inclinaba sobre ella y bajaba la mano mortal para empujar su cabeza y sumergirla en la completa oscuridad.
—¡AAAHHHHH!—. El grito de miedo se escuchó en el jardín cuando emergió del otro lado, alertando a Elliot, que estaba mandando a ensillar un caballo.
Lavinia y Lyra se habían ido hace poco, pero igual algo le seguía molestando. Interrogó un poco al servicio y nadie parecía haber visto a Amara desde ayer.
Llegó de prisa, justo para ver a su hija salir corriendo de entre los árboles del jardín con cara de pánico.
Antes de que pudiese llamarla, presenció y escuchó algo que lo hizo perder toda la razón.
—¡Espera, Mara!—. Beof le gritaba persiguiéndola, ni siquiera le dio tiempo a poner pie en tierra firme cuando la lycan dejó sus brazos y se abalanzó a escapar.
—¡No vuelvo a hacer eso ni muerta! ¡Es una cosa macabra!—. Mara se giró para enfrentar a su mate. ¡Diosa! ¿Cómo podían todos estar tan tranquilos?
Prefería mil veces caminar de una punta a otra del reino que meterse en uno de los portalcitos directos a la locura de Laziel.
—Nena, a mí tampoco me gusta, pero… ¡APÁRTATE, AMARA!—. A Beof solo le dio tiempo a rugirle, avanzando hacia ella para apartarla de la bestia rabiosa que venía corriendo hacia ellos, o más bien… hacia él.
“¡Joder, transfórmate, Beof, o te va a asesinar!”

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...