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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 479

NARRADORA

Sigrid encontró enseguida a sus padres entrelazados en un baile.

Miró divertida a su padre secreteándole algo a su madre, apostaba lo que fuese que era algo indecente; su padre siempre tan intenso, sobre todo a la hora de amar a su mate y a su familia.

Aún recordaba cuando se apareció en el palacio con los tres cachorros ya en sus manos, casi infartando a los reyes y Aldric queriendo asesinar de nuevo a Silas.

Culpándolo por haberla sacado con una barriga tan grande; incluso lo acusó de quererse robar a sus nietos solo para él.

Nada, el típico día en el castillo del Rey Lycan.

Se integraron a las parejas, hablando entre ellos, bromeando, pasándola bien.

—Tío Zarek, ¡sigues matando el ritmo, eres un asesino de la música! —Sigrid se burló de su mentor. Solo ella para hacer eso.

Entre la cara de Zarek, Silas y Laziel, se rifaban cuál podía mover menos músculos faciales al día.

—Sigrita, no seas mala, mira que llevo media hora tratando de convencerlo para que me acompañe —Celine lo agarró más fuerte para que no se le escapara.

Que le había pisoteado los pies como veinte veces, a punto de hacerle un uñero, pero aun así siempre adoraba bailar con su mate.

—Deja que vayas de nuevo a mis mazmorras de experimentación, cachorra. El que ríe al último ríe mejor —Zarek la miró despectivo, sin importarle la cara de tusa de Silas y, de paso, del Rey Lycan.

Sigrid le sacó la lengua de manera infantil.

No importaba si tenía diez o cientos de años, tres o veinte hijos, siempre se comportaba como una mocosa frente a sus mayores.

Tantas generaciones juntas, una familia numerosa y unida. El corazón de Valeria ya podía estar en paz.

—Voy a ver a mamá, que le dolía un poco la cabeza y se fue con Quinn —le dijo a Aldric.

—Te acompaño —el Rey Lycan la tomó de la mano y se internaron dentro de las dependencias del palacio.

Aun así, el baile continuó y Sigrid riéndose a carcajadas del baile de borracho de su tío favorito.

Silas la miraba sin perderse detalle de su hermosa sonrisa. Le encantaba verla tan feliz; sin embargo, algo lo continuaba perturbando.

Apretó la mano de su compañera, calmando un poco sus inquietudes.

Laziel era muy poderoso, se atrevería a decir que incluso más que él, porque nació de una increíble Selenia.

Los peligros más extremos en este mundo eran los espectros y él los comandaba.

Silas pensó que estaría exagerando en sus preocupaciones.

Confiaba en la responsabilidad de su hijo; nunca pondría en peligro a sus hermanas, ni a nadie más de la familia.

Sin embargo, Silas contaba solo con los peligros que conocía, y existían tantas cosas inexplicables, inestables y peligrosas que nadie podía controlar, ni siquiera él y mucho menos Laziel.

*****

—Bien, aquí estamos —Laziel anunció cuando llegaron.

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