NARRADORA
Él y sus manías raritas.
—¿Qué haces aquí y cómo sabes que quiero ir a las montañas? —Lavinia frunció un poco el ceño.
—No te estaba espiando, si es lo que te preocupa. Buscaba a mis hermanas, y no hay que ser muy aventajado para saber que te interesan los campos de energía —Laziel le respondió, mirando con ojos agudos hacia lo lejos, donde el cielo se enrarecía.
—Bueno, dicho así… —"Parezco tonta".
Lavinia torció un poco la boca.
Se suponía que la mayor aquí era ella, y este chiquillo daba la sensación de un anciano de mil años.
—Si te sientes incómoda, voy solo…
—¡No, espera, Laziel! —Lavinia lo detuvo cuando dio la espalda sin más
—. Lamento haber sido tan borde. Es que estoy algo ansiosa por esto, pero sí, me gustaría mucho ir contigo.
"Contigo es un millón de veces más seguro, sobre todo si hay espectros prófugos."
—Buscaré primero a mis hermanas…
—Aquí estamos. Ya sabía yo que mamá no se tardaría mucho en mandar la vigilancia —Lyra apareció con Nyx y Victoria.
A saber por dónde andaban esas tres.
—¿Qué estaban planeando ustedes dos? —Victoria les preguntó curiosa; había escuchado muy bien que iban a algún sitio.
—Ay, no. ¡Que no sea lo que creo! Lavi, ¡no caigas en la desesperación!
Victoria comenzó a hacerse en su mente, toda una historia de amor, odio y desilusión.
—No sé qué estés imaginando, Vicky, pero bórralo de una vez —Lavinia la miró con cara de "ni muerta me intereso en tu primo".
—¿Lavinia y Laziel? —Nyx los señaló y comenzó a reírse. Lyra, a un lado, se tapaba la boca para disimular la sonrisa burlona.
—A menos que Lavinia se quiera suicidar emocionalmente, le recomendaría que mejor se emparejara con algún muerto de tío Zarek, que tienen más “vidilla” que mi hermano.
—Chicas, no sean tan malas —Lavinia las miró avergonzada y luego a Laziel, pensando que estaría molesto, pero, como siempre, su cara era un poema… o más bien, una hoja en blanco.
—¿Ya terminaron sus tonterías? Regresen a la fiesta, mamá de seguro quiere verlas —Laziel les dijo con tono neutro—. Lavinia, me estoy yendo.
Hizo por avanzar, pero el trío le cerró el paso.
Laziel suspiró deteniéndose. Sabía que no se libraría tan fácil de ellas. Siempre metiéndose en problemas y, de paso, a él.
En el fondo, a pesar de su mal carácter, ya le tenían media tomada la vuelta a este príncipe espectro que no era tan indiferente como aparentaba.
*****
En medio de la celebración, Silas miró hacia una parte del castillo. La torre alta se alzaba medio oculta por las sombras de otra parte de la edificación.
—Amor, ¿qué sucede? —Sigrid le traía vino en una copa.
Silas la tomó, dando un sorbo a la bebida afrutada y besando después los deliciosos labios de su mujer.
—Nada, solo me pareció sentir la magia de Laziel —le respondió luego de saborearla unos segundos, acariciando su cintura de manera posesiva.
A su alrededor, los fuegos mágicos flotaban, las carpas llenas de refrigerios, la música no cesaba, ni las risas o el ambiente de fiesta.
—¿No iba a buscar a las cachorras? Jum, ¿en qué andarán ahora? —Sigrid conocía muy bien el paño. Laziel era tranquilo, pero siempre se dejaba arrastrar por sus hermanas.
Se hacía el indiferente, pero terminaba complaciéndolas más que ella y Silas.
—Parece que las llevó a algún sitio, ¿los busco? —Silas no podía definir muy bien, pero algo se agitaba en los espectros y eso no le estaba gustando mucho.
—No, no, déjalos, seguro se aburren. Esos chicos siempre andan de hiperactivos. Diosa, ni un milagro más, que ya tuve con tres. Considero a mi pobre mamita —Sigrid torció la boca, intentando ser una madre que generara confianza como la suya y no atosigar siempre a sus cachorros.
Aunque admiraba cada día más a Valeria, esto de la maternidad no era cosa fácil.
—Ven, vamos a bailar, mi hermoso mate —lo arrastró hacia la pista de baile donde otros danzaban.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...