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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 488

LYRA

—Aaahh… —no pude evitar que un gemido sensual se escapara de mis labios.

Su mano había subido a apretarme el pecho, sacándolo por el escote para hundirlo más entre sus labios ardientes.

Las succiones de su boca me hacían estremecer de placer. Nunca le había dado mi sangre así a un macho, y la sensación de compartir mi fuerza con él me excitaba y mojaba.

Pero cuando fui a acariciar su espalda, él se separó de golpe, dejándome confundida, deseando que continuara.

—Te… ¿te duele? —Sus ojos, más oscuros, con pequeñas luces brillando en el fondo, me enfrentaron, ceñudo y preocupado.

¿Había pensado que el gemido era de dolor?

Sacó su lengua y recogió los restos de sangre de su boca. Se inclinó de nuevo y, antes de responder, lamió la herida para cerrarla.

"Mmmm… cariño, si te digo que me duele entre las piernas, ¿también me pasas la lengüita por allá abajo?"

"¡Aztoria!"

—¿Te sigue doliendo? —Su voz ronca volvió a interrogarme.

Mi mente retorcida y manipuladora jugaría con su inocencia salvaje.

—No me duele, pero me debilita cada vez que tengo que dar mi poder… —Me llevé la mano a la frente, fingiendo debilidad.

"Y luego dicen que la artista soy yo."

"¿Quieres seguir el plan o no? ¡Y ya cállate!"

—Lo lamento si tomé demasiado… —Fue a dar un paso atrás, pero agarré su muñeca con decisión.

—¿Te sientes mejor? ¿Mi sangre te alivió?

Se quedó mirándome para luego asentir.

Era demasiado transparente; veía a través de sus intensos orbes miles de confusiones tejiéndose en su mente.

—Te mostré mi secreto. No revelaré el tuyo, solo necesito que permanezcas a mi lado…

—Aunque quiera seguir bebiendo de tu sangre, no puedo llevarte solo a las Manadas Altas. Te estaría engañando…

—¿Y si te digo que no solo puedo quitarte el veneno, sino fortalecer a tu lobo? No tengo apuro y soy tu mejor opción, créeme, por favor, esa curandera te engaña.

—Lo sé —me respondió tajante. Así de desesperado debería estar para haberse tomado esa basura—. Pero si me das tu sangre cada vez, ¿eso no te haría enfermar?

Mi corazón se derritió. A pesar de su carácter cerrado y rudo, se preocupaba por dañarme.

Moría por conectar con su lobo y que nos reconociera.

—Hay una manera en que puedes fortalecer mi cuerpo… —capturé toda su atención—. Necesito… necesito de tu esencia vital.

Con todo el morro, dije la mentira más pervertida y descarada de mi vida.

—Pero mi sangre está envenenada…

—No tu sangre… tu… tu… —Las palabras no me salían, mis ojos bajaron a ese delicioso falo semierecto.

—¿Necesitas de mi semilla?

Tragué, asintiendo. Aztoria soplando todo tipo de perversidades en mi mente.

—Porque tiene tu fuerza de macho poderoso y yo soy débil, necesito… espera, ¿qué haces?

En dos zancadas, se acercó de nuevo a mí, girándome dominante, apoyándome en el árbol, su pecho contra mi espalda, levantando mi falda.

05. UN INTERCAMBIO JUSTO 1

05. UN INTERCAMBIO JUSTO 2

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