Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 517

NARRADORA

Verak caminó rumbo a la carpita rústica que se había armado, pensando en cómo enfrentar el drama de Nana al otro día.

Él era un hombre con necesidades y, aunque moría por meter la polla entre las piernas de Lyra, se conformó con follarse a la loba ofrecida del otro grupo.

*****

La noche transcurrió sin mayores incidentes, y a punto de que el sol saliera, Verak abrió los ojos; estaba solo bajo el techo de pieles.

—¿Nana? —La llamó con voz ronca, sintiéndola en el exterior.

Salió para encontrarla sentada frente al fuego, asando un pedazo de carne.

A pesar de que Verak le había dado un poco de su sangre y de que ahora tenía loba, aún le quedaban magulladuras y cortes en el cuerpo.

— ¿Dormiste bien? —Verak se sentó frente a ella, asombrado por la tranquilidad con que ella le hablaba.

Pensó que le estaría chillando como loca.

—Sí, lo hice —le respondió organizando sus ideas, dándole un vistazo al campamento que despertaba.

—. Nana, con respecto a lo de anoche...

—Está bien, entiendo que necesitas desahogo —la chica levantó de repente la cabeza, dándole una sonrisa tenue, su labio inferior tirando de una fea herida.

Pero a Verak no le gustó para nada lo que encontró en el fondo de sus ojos.

—Nana, no somos mates y mis sentimientos por ti no son…

—No me importa, lo de mates no es importante en nuestra manada. Casi nadie encuentra a su compañero y yo te quiero igual como mi macho.

Verak suspiró ante sus palabras tercas.

En realidad, era cierto.

Lo de parejas destinadas no se respetaba ni se ansiaba tanto en un ambiente tan peligroso, donde la seguridad y la reproducción eran lo principal.

—Bien, pero no vuelvas a hacer algo tan loco como anoche. Esa loba te pudo haber asesinado.

—Entonces no puedes engañarme con nadie más —lo miró fijamente y luego al árbol lejano.

Sus orbes destellaban con amenazas subyacentes.

—Quieras o no, yo seré la próxima Sanadora, y si continúas sin respetarme, no te daré mi apoyo como Alfa. Diré que no mereces el puesto.

—¡¿Qué dices?! —Verak le preguntó entre dientes, a punto de explotar, pero Nana se levantó y caminó hacia el lago.

Se veía pensativa.

En el interior, su loba y ella entrando en contradicción. Pero por orgullo, interés, amor o lo que fuese, tendría a ese macho a sus pies.

Los ojos de Verak se estrecharon con peligro.

Ella nunca se había atrevido a chantajearlo. Parece que le estaban saliendo espuelas ahora que tenía loba.

Ideas demasiado extremas estaban pasando por su mente.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación