NARRADORA
—¡Aaaww! —Los gemidos dolorosos se fundían con los siseos de la noche.
Jadeando sobre la hierba, los huesos de Nana crujían, su cuerpo se transformaba, las uñas creciendo hasta convertirse en afiladas garras, y el pelaje marrón brotaba de cada poro.
Su mente era una amalgama de pensamientos confusos, de dolor y mareos a punto de la inconsciencia.
No supo cuánto tiempo duró, solo que cuando abrió de nuevo los ojos, veía el mundo de una manera diferente.
“Nana, soy tu loba… Me llamo Reina”, una voz algo tímida le habló y Nana se quedó perdida al inicio.
“¿Mi loba? ¿Eres una Omega?” La pregunta salió más decepcionada de lo que pretendía.
Siempre supo que era débil, su madre la mimó demasiado, pero soñaba con que su loba fuese un poco más poderosa.
“¿No… No me aceptas? Puedo cuidarte bien” la hermosa lobita de pelaje marrón se levantó con torpeza.
Su orgullo herido, porque sentía muy bien la decepción de su parte humana.
“Claro que te acepto, estoy muy feliz de que nos hayamos podido reunir” Nana sonrió con un poco de incomodidad.
El vínculo entre ellas era reciente, pero cada una vio lo que había en el alma de la otra, y Reina se sintió triste.
Aun así, se propuso demostrarle a Nana que podía ser útil y ayudarla a cumplir sus sueños.
“Reina, ¿puedes sentir el olor de Verak? Quiero saber si es mi destinado. Busquémoslo”
Nana se animó pensando en esa posibilidad.
Reina enseguida se puso en marcha, olisqueando en el aire, identificando amenazas, corriendo de prisa por las sombras de la maleza.
Las memorias de Nana contenían el aroma de Verak y ella lo encontró cerca del campamento; sin embargo, ese olor estaba mezclado con alguien más.
“¿Qué sucede?” Nana la sintió detenerse y quedarse mirando a un punto fijo.
“Yo… no estoy segura de que debamos seguir, y hay otra cosa que tengo que decirte. Ahora que lo huelo bien… ese hombre no…”
— ¿Pero y esta quién es?
La aparición repentina de una hembra del grupo aliado interrumpió el veredicto de Reina.
Nana vio asombrada a la mujer saliendo de unos matorrales, sin nada arriba y cerrándose la falda en las caderas.
Su piel bronceada estaba llena de marchas ardientes de un encuentro apasionado.
Reina dio un paso atrás, deseaba escapar de lo que sabía que vendría, pero la voluntad de Nana la mantuvo en su sitio.
—¿Qué sucede?
El cuerpo fornido de un guerrero salió detrás de la loba.
Su torso desnudo, arañado por las garras femeninas.
El taparrabos en la mano y la polla al aire con restos lechosos de la reciente liberación.
Las pupilas de Verak se cerraron sobre la loba estupefacta frente a ellos.
Jamás la había visto, pero su aroma mezclado con uno nuevo le dio la pista de quién se trataba.
—¿Nana? —preguntó con dudas, recordando que ella le había hablado algo de su mayoría de edad—. ¿Eres tú?


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...