NARRADORA
Lyra y Drakkar caminaron por entre los puestecitos improvisados en el suelo.
Aunque no era la zona central, igual estaba animada. Los lobos regateaban e intercambiaban sus mercancías.
Lyra no sabía si aquí había monedas, pero aún no las había visto.
—¡Oye! —llamó a la mujer que se retiraba a su zona de descanso.
Se giró para ver al macho intimidante siguiendo a una hermosa y delicada mujer de cabello platinado.
—¿Querías algo? —le preguntó extrañada, echándole un vistazo al hermoso pelaje de Fyra en tonos rojos que Lyra llevaba.
—¿Qué estás pidiendo por tus recipientes de barro? —Lyra fue directo al grano.
La mujer lo pensó, mirando a su macho al lado. Creyeron que su cerámica sería muy buena, pero no parecía ser el caso.
—¿Qué tienes? —le preguntó sin verle mucho, solo una bolsa en las manos de Drakkar.
Lyra le explicó que habían traído un pesado escudo de Brontocérax, carne y algunas plantas medicinales.
—Lo lamento, pero no quiero nada de eso.
—¿Te gusta mi ropa? —Lyra había notado su mirada codiciosa.
—Sí, me gusta el pelaje de Fyra, es difícil de conseguir.
—Tengo este otro conjunto —Lyra se giró para mirar a Drakkar, que asintió.
No necesitaban palabras, ella le preguntaba si podía darlo, ya que él lo compró y Drakkar solo complacería sus deseos.
Al final, la pieza que intercambió era mucho más sencilla, pero la chica se fue feliz con su nueva ropita.
—No te preocupes, luego podemos comprar más cuando estemos allá adentro. ¡Haremos algo súper bueno!
Así, Drakkar se vio siendo arrastrado a una nueva aventura.
Se escabulleron por el bosque en dirección a donde estaban esos frutos oscuros, parecidos a las uvas que Lyra conocía, pero las de aquí eran más grandes y jugosas.
¿Por qué algo tan bueno se desperdiciaba en medio del bosque?
Pues porque crecían en medio de la protección de esas flores tóxicas, para las que Lyra y su macho tenían el antídoto.
—¡Drakkar, hay que buscar cómo machacarlas y hacerlas una pulpa! ¡Debemos sacarles el jugo!
Manos a la obra, se pasaron toda la tarde hasta bien entrada la noche, haciendo su mejunje con plantas primitivas.
Mientras tanto, Verak luchaba en la enorme carpa que hacía de arena.
A su alrededor, los rugidos de algarabía resonaban en sus oídos.
Se había pasado el día luchando prácticamente por su vida. Aquí, mientras más sangrienta la pelea, más entusiasmo.
Se las arregló para llegar a la última ronda, sangrando, agotado, recuperándose en una esquina, con varias costillas fracturadas y heridas en el abdomen.
“¡Verak, es una locura luchar así! ¡El otro lobo nos va a machacar!”
Su Alfa le advertía, las cosas no pintaban bien, y al anunciar la última contienda, Verak vio al salvajón que se le venía encima.
Dudó si salir corriendo, pero su orgullo de macho lo impulsó hacia delante.
En un sitio discreto, pero privilegiado y entre las sombras, el próximo Alfa de esta manada, Nerón, veía un poco aburrido la lucha.
Un impulso lo llevó al círculo exterior de la feria, donde se reunía la chusma, pero la verdad fue decepcionante.
Observaba con desdén al pobre tipo que estaban machucando en el suelo, moriría sin duda alguna, pero de repente, sucedió algo que capturó por completo su atención.
—¡Verak! ¡Suéltalo, suéltalo! —una mujer pequeña se precipitó pasando el cerco de seguridad.
—¡¿Pero qué hace?!
—¡Saquen a esa Omega de la lucha!
Los hombres enfurecidos comenzaron a protestar, Verak pudo tomar un descanso de la mano de golpes que le estaban propinando.
El luchador sobre él se quedó un poco perdido de qué hacer con la hembra que le jalaba el brazo.
Nerón abrió mucho los ojos, su lobo olfateando excitado el aire.
¡Mate, mate!
Como se atrevieran a rechazar la bebida perfumada que su Lyra pasó todo el día haciendo con tantas plantas, era capaz de patearles las bolas.
Sin embargo, la Alfa estaba segura de su éxito.
—¿Qué sabor es este? Es muy intenso. ¡Demetrio, pruébalo! —se lo pasaron entre ellos y el cuenco supo a poco.
Bajaba refrescando y ardiendo en sus gargantas.
Una liga de dulzor y algo amargo que activaba sus papilas y las ganas de seguir bebiendo.
—¿Nos das otra muestra?
—Lo lamento, pero es muy difícil de hacer y salieron solo estas dos tinajas. ¿Valen la pena comercializar en el nivel superior?
¡Claro que valía! El ocio siempre vendía.
—Te dejamos pasar, pero ¿puedes intercambiarnos algo?
—Y la carretilla también. ¿Cómo han logrado pulirla tan bien?
Por el filo del arma de Drakkar, que se pasó mucho tiempo tallando las ruedas y troncos.
—Son mañas de nuestra manada —Lyra respondió con misterio.
Las personas de su manada miraban a un lado, entre el tumulto, con los ojos como platos…
“Lorenzo, ¿en qué momento nosotros aprendimos tantas cosas? ¿Me estaré volviendo decrépita como tu abuela?”
Lorenzo miró a su hembra sin responder a esa pregunta con trampa. Esta vez no caería.
Era obvio para todos que Lyra mentía para incluirlos. Ninguno de ellos tenía esos conocimientos.
—Les vendo una tinaja de bebida a buen precio de cambio y pago con la carretilla por una choza cómoda para nosotros dos.
—Hecho —sin dudarlo mucho, el guerrero principal estiró la mano hacia Lyra, pero fue estrechado por las tenazas de Drakkar, a punto de fracturarle los dedos.
Así fue como la estupefacta manada de Valle Fértil logró colarse en la zona VIP, mientras su futuro Alfa ni se enteraba de que había luchado en vano…
O mejor dicho… no en vano, porque le surgió una oportunidad que jamás hubiese imaginado, y la moneda de cambio no era otra, que su molesta prometida.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...