Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 519

NARRADORA

Lyra y Drakkar caminaron por entre los puestecitos improvisados en el suelo.

Aunque no era la zona central, igual estaba animada. Los lobos regateaban e intercambiaban sus mercancías.

Lyra no sabía si aquí había monedas, pero aún no las había visto.

—¡Oye! —llamó a la mujer que se retiraba a su zona de descanso.

Se giró para ver al macho intimidante siguiendo a una hermosa y delicada mujer de cabello platinado.

—¿Querías algo? —le preguntó extrañada, echándole un vistazo al hermoso pelaje de Fyra en tonos rojos que Lyra llevaba.

—¿Qué estás pidiendo por tus recipientes de barro? —Lyra fue directo al grano.

La mujer lo pensó, mirando a su macho al lado. Creyeron que su cerámica sería muy buena, pero no parecía ser el caso.

—¿Qué tienes? —le preguntó sin verle mucho, solo una bolsa en las manos de Drakkar.

Lyra le explicó que habían traído un pesado escudo de Brontocérax, carne y algunas plantas medicinales.

—Lo lamento, pero no quiero nada de eso.

—¿Te gusta mi ropa? —Lyra había notado su mirada codiciosa.

—Sí, me gusta el pelaje de Fyra, es difícil de conseguir.

—Tengo este otro conjunto —Lyra se giró para mirar a Drakkar, que asintió.

No necesitaban palabras, ella le preguntaba si podía darlo, ya que él lo compró y Drakkar solo complacería sus deseos.

Al final, la pieza que intercambió era mucho más sencilla, pero la chica se fue feliz con su nueva ropita.

—No te preocupes, luego podemos comprar más cuando estemos allá adentro. ¡Haremos algo súper bueno!

Así, Drakkar se vio siendo arrastrado a una nueva aventura.

Se escabulleron por el bosque en dirección a donde estaban esos frutos oscuros, parecidos a las uvas que Lyra conocía, pero las de aquí eran más grandes y jugosas.

¿Por qué algo tan bueno se desperdiciaba en medio del bosque?

Pues porque crecían en medio de la protección de esas flores tóxicas, para las que Lyra y su macho tenían el antídoto.

—¡Drakkar, hay que buscar cómo machacarlas y hacerlas una pulpa! ¡Debemos sacarles el jugo!

Manos a la obra, se pasaron toda la tarde hasta bien entrada la noche, haciendo su mejunje con plantas primitivas.

Mientras tanto, Verak luchaba en la enorme carpa que hacía de arena.

A su alrededor, los rugidos de algarabía resonaban en sus oídos.

Se había pasado el día luchando prácticamente por su vida. Aquí, mientras más sangrienta la pelea, más entusiasmo.

Se las arregló para llegar a la última ronda, sangrando, agotado, recuperándose en una esquina, con varias costillas fracturadas y heridas en el abdomen.

“¡Verak, es una locura luchar así! ¡El otro lobo nos va a machacar!”

Su Alfa le advertía, las cosas no pintaban bien, y al anunciar la última contienda, Verak vio al salvajón que se le venía encima.

Dudó si salir corriendo, pero su orgullo de macho lo impulsó hacia delante.

En un sitio discreto, pero privilegiado y entre las sombras, el próximo Alfa de esta manada, Nerón, veía un poco aburrido la lucha.

Un impulso lo llevó al círculo exterior de la feria, donde se reunía la chusma, pero la verdad fue decepcionante.

Observaba con desdén al pobre tipo que estaban machucando en el suelo, moriría sin duda alguna, pero de repente, sucedió algo que capturó por completo su atención.

—¡Verak! ¡Suéltalo, suéltalo! —una mujer pequeña se precipitó pasando el cerco de seguridad.

—¡¿Pero qué hace?!

—¡Saquen a esa Omega de la lucha!

Los hombres enfurecidos comenzaron a protestar, Verak pudo tomar un descanso de la mano de golpes que le estaban propinando.

El luchador sobre él se quedó un poco perdido de qué hacer con la hembra que le jalaba el brazo.

Nerón abrió mucho los ojos, su lobo olfateando excitado el aire.

¡Mate, mate!

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación