NARRADORA
—No debiste… meterte así en la pelea… ggrr —Verak se sentó sobre la hierba con la espalda recostada al tronco del árbol.
La mano en un costado, con el rostro contraído en una mueca de dolor.
—Si no lo hacía, podías terminar muerto —Nana le respondió abriéndole la camisa para revisarlo.
Por mucho que le doliera el orgullo y quisiera desquitarse con ella, Verak admitió que Nana le había salvado la vida.
Algo pinchaba a punto de perforar su corazón y sospechaba que sería la punta de una costilla fracturada.
—Te daré de mi sangre para sanar —Nana susurró, inclinándose entre sus piernas abiertas, lista para hacer su papel de compañera de Verak.
Su garra iba directo a abrirse la muñeca, pero a pesar del momento crítico, las imágenes de Lyra seduciendo a Drakkar pasaron por su mente.
Nana decidió que era el momento de ser más seductora.
Bajó su top, dejando al descubierto sus tiernos pechos.
No era un escándalo y muchas hembras más desinhibidas incluso andaban así, pero ella, como hija de la curandera, nunca se había expuesto de esa manera.
Con las mejillas rojas, se inclinó hacia la boca de Verak ofreciéndole su seno.
—Bebe de aquí —la voz de Nana salió ronca, el aliento caliente, sus manos apoyadas en los fuertes hombros, su cuerpo comenzaba a excitarse.
Verak se asombró por un instante, pero no seguiría rechazando lo que tanto se le ofrecía, ya Nana era una mujer.
Lamió el sensible pezón y sus labios succionaron un poco, escuchando el latir errático del corazón femenino y un gemido sobre su cabeza.
Sus caninos salieron poderosos, la necesidad de alimentarse para sanar lo golpeaba.
—Aahh —Nana rugió cuando los colmillos de lobo se clavaron en su seno y la boca de Verak comenzó a chupar de su vitalidad.
Se recostó sobre el cuerpo musculoso de su macho, oliendo su aroma que le encantaba.
Se sentó a horcajadas sobre sus duros muslos, con su húmeda intimidad cabalgando encima de la firme erección.
Alimentarse de una hembra con olor a celo siempre era excitante y Verak no era de hierro.
Nana ardía, gemía mordiéndose el labio inferior, sintiendo el cosquilleo y los fluidos escurriendo de su coño.
Comenzó a balancear sus caderas por instinto y a restregarse contra la polla parada de Verak, confundiendo una reacción fisiológica del macho con interés y deseo por ella.
—Mmm Verak, tómame… soy tuya —gimió con timidez en su oído.
Su mano inexperta bajó a acariciar el bulto caliente del Alfa.
Sus sentidos se iban nublando y una necesidad dolorosa crecía en su vientre.
El lobo de Verak olió profundamente, esta hembra estaba entrando en celo, lo cual era peligroso con tantos machos aquí reunidos.
—Puedo hacerte lo mismo que Lyra le hizo a Drakkar, puedo complacerte… mmm…
Verak enseguida escondió a Nana detrás de su espalda, ahora mismo la Omega estaba demasiado provocativa.
—¿Qué quiere?
—El hijo del Alfa desea reunirse con los ganadores, debe acompañarme —Verak se asombró, como cuando le dijeron que habían empatado.
—Yo… bueno, ahora mismo, no puedo dejar a esta hembra…
—Tráigala con usted, la vamos a proteger, no se preocupe.
Verak estaba indeciso, Nana le lamía la espalda como si fuese una dulce fruta.
Sí que le estaba dando fuerte su primer celo.
Al final, tampoco podía ofender al hijo del Alfa de esta manada, así que con discreción, el guerrero los guio hasta una carpa privada.
Nerón estaba sentado en una robusta silla.
Los lobos con más recursos de su manada ya no se sentaban sobre las esteras de cuero en el piso.
Todo tipo de planes se tejían en su mente.
Si no fuese por su alianza con la hija del Alfa de la manada Luna Azul, tomaría a su mate sin dudarlo, pero su padre lo despellejaría si rompía el compromiso.
De igual manera, la obtendría como su mujer secundaria.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...