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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 535

NARRADORA

—¡Todos, transfórmense, lleven a las mujeres y cachorros a un sitio seguro!

El Alfa rugió, apenas logrando cambiar a su forma animal, cuando del bosque tupido salieron corriendo más de cincuenta lobos rabiosos.

Llevaban pesadas armaduras en los lomos, camuflados con olores de plantas, mucho más preparados que ellos, que fueron tomados por sorpresa.

El lobo negro al frente del bando enemigo entró por la puerta de madera, derribando las débiles defensas, arremetiendo como un ariete contra todo el que se le pusiera delante.

Arrasaron con la manada en menos de media hora.

Las peleas encarnizadas de bestias se desarrollaban entre las chozas.

El carmín tiñó la tierra; los rugidos de furia y dolor llegaron al cielo.

Gertrudis lo vio desde una colina alta, en la lejanía.

Sus ojos llenos de asombro al ver el fuego y la masacre.

El viento traía muerte y conquista.

Si se hubiese demorado solo media hora, ella y su hija hubiesen perecido.

La manada Valle Fértil fue conquistada.

El Alfa yacía derrotado bajo las garras del otro Alfa, de pelaje negro.

"¿Por qué nos ataca?! ¡No nos metimos con ustedes!"

"¡CÁLLATE!" —le rugió, bajando el morro y con los colmillos descubiertos

"¡Se atrevieron a quemar mi manada, a robar de mi mercancía! ¡SE ATREVIERON A ASESINAR A MI HIJO!"

Entonces comprendieron que este era el padre de Nerón, el heredero que supuestamente Verak asesinó.

"¡Ya yo expulsé a los traidores, no están en esta manada, se esconden en el bosque! ¡Mi hijo también murió!"

"¡Tu hijo fue un maldito cobarde que asesinó a Nerón a traición!" el hombre ya había sacado su propia conclusión por lo que encontró.

Las pupilas del Alfa de Valle Fértil se estrecharon al ver las fauces sangrientas bajar hacia su garganta, presionado por la pesada pata.

Intentó luchar, pero fue en vano.

Su vida fue arrebatada con furia y sed de venganza.

"¡MÁTENLOS A TODOS!" rugió el vencedor, con la sangre aun goteando de la boca.

Sin misericordia, sin esclavos ni sobrevivientes. Justos por pecadores.

La manada Valle Fértil pereció en solo una hora.

"¡Busquen por el bosque! ¡Encuentren a esos fugitivos!"

Nada podía calmar el corazón del Alfa.

Cuando llegó de su expedición de conquista y encontró la mitad de su manada destruida por el fuego y a su hijo asesinado, clamó a los cielos por justicia.

Gertrudis corrió apresuradamente, cuidándose de los animales salvajes, pero el peso sobre ella era una carga que la detenía.

Peinando la zona que los guerreros estaban buscando, aún no daba con el paradero de Drakkar y los demás.

Gertrudis iba dispuesta a lo que fuese necesario.

Drakkar dudó, pero las siguientes palabras de la curandera lo hicieron decidirse.

"La manada fue atacada. No sé por quién. Lo vi a lo lejos mientras me escabullía."

Ambos se asombraron. Las luchas por territorio eran más comunes de lo imaginado.

Pero Drakkar y Lorenzo se miraron. Sospechaban que serían de la manada donde Verak murió.

Al final, Gertrudis y Nana fueron llevadas de regreso con ellos, bajo la amenaza de asesinarlas a la mínima trampa.

Gertrudis vio las puntas de la lanza, negras y afiladas.

No dijo nada, pero su corazón estaba asombrado.

¿Qué tipo de material era ese?

También, al llegar a las inmediaciones de la cueva, debió seguir con estricto cuidado los pasos de Drakkar y Lorenzo cargando a Nana.

El sitio estaba lleno de trampas ingeniosas y vigilancia.

Al entrar a la cueva, Gertrudis vio un cercado alto donde algunos animales menos agresivos estaban prisioneros y eran alimentados.

Los rostros de los presentes la miraban con curiosidad y recelo, pero no hambre ni desesperación.

Lo extraño era que había muy pocas personas. ¿Dónde estaban el resto? ¿Y Lyra?

—Cuando pasemos de aquí en adelante, que sepas que no hay vuelta atrás.

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