NARRADORA
Drakkar le advirtió a la curandera, que ya había recuperado su forma humana.
Gertrudis y Nana no tenían tampoco a dónde regresar.
—Bien —ambas dijeron y fueron conducidas al fondo de la cueva, por una muy bien camuflada grieta.
Drakkar apartó la cortina de hojas que habían tejido para confundir los aromas.
Pasaron a través del pasadizo y ambas mujeres llegaron a un mundo nuevo.
A través de la red de cuevas, habían descubierto una caverna con respiradero, libre de los gases y el calor.
No solo tenían termas calientes para el baño y hervir hojas, también chozas mejor elaboradas con pieles, huesos y madera.
Lo mejor de todo, cazaban a criaturas poderosas a pesar de ser pocos guerreros, pero nada se podía enfrentar a sus nuevas armas.
Gertrudis se abstuvo de preguntar.
Sobre todo por las miradas hostiles que le daban las mujeres que se encargaban de cincelar los moldes de piedra.
Todo este desarrollo lo había traído Lyra en solo unos días.
Le contó a todos que la daga la hicieron en estas cuevas y no la cambiaron en la feria como habían dicho al Alfa.
Gertrudis se arrepintió demasiado de su arrogancia e ignorancia.
Se encontró a Lyra en una de las chozas más ventiladas, al centro del asentamiento.
—Lo que sea que vengas a pedirme, si no me dices algo que ayude a Drakkar, no me interesa.
La Alfa la miró con ojos agudos. Siempre supo que esa vieja sabía más de lo que decía.
—No sé si ayude exactamente a Drakkar, pero te revelaré todo lo que me enseñó mi maestro.
Entonces Gertrudis pasó a la choza de Lyra y, bajo la atenta vigilancia de Drakkar, le contó sobre el cristal mágico oculto en la montaña.
Sus peligros y efectos.
Lyra abrió mucho los ojos; parecía un receptor de poder.
Eso quizás era la solución para la maldición de Drakkar.
No había encontrado mucha magia en este continente salvaje.
—Vamos ahora mismo —Lyra se iba a levantar entusiasmada.
—No, está al caer la noche. Es muy peligrosa esa zona, incluso para ustedes. Mejor de día —Gertrudis era la más desesperada por robar un poco de esa magia, pero tampoco deseaba morir antes de tiempo.
Lyra lo pensó y asintió.
—Además, hay otra cosa…
—Te escucho —Lyra la miró con dudas.
—No regresaré esta vez. Cuando te enseñe a recitar parte del encantamiento, yo… moriré…
Gertrudis miró hacia afuera, donde las mujeres atendían a Nana.
—No hemos sido buenas contigo. No pido tu misericordia, solo que le des una oportunidad a mi hija. Era solo una ilusa enamorada y ya ha tenido su castigo.
Lyra asintió.
No se compadeció de Gertrudis, aún recordaba a la niña que quemaron cuando ella llegó.
Abajo, el bosque se extendía hasta una pequeña bahía, donde las aguas cristalinas rompían en la blanca arena.
—Es… es el mar —Lyra dijo asombrada.
Drakkar se enorgulleció por su hallazgo, sonriendo complacido al ver los ojos asombrados de su mujer.
Él mismo se había pasado un tiempo con la boca abierta como tonto al descubrir esa extensión sin fin de agua.
Dio un silbido bajo, perturbando la quietud, y de repente luces verdes se elevaron en el cielo, danzando en el aire, pareciendo subir hasta las estrellas.
Los rayos de la luna iluminaban las tranquilas aguas del mar y el paisaje.
—Drakkar, es… es hermoso —Lyra se giró para rodear los brazos por su cuello, sonriendo enamorada—. ¡Es hermoso!
—Lo descubrí para ti. Sabía que te gustaría —la mano tosca de Drakkar acarició un mechón de su cabello, llevándolo detrás de su oreja.
—No me gusta, me encanta… como tú.
Ambos estaban perdidamente enamorados, sus almas entrelazadas de una manera inseparable.
—Lyra, yo, te deseo… —Drakkar se inclinó hacia ella, sus manos rodeando su cintura de manera posesiva, sus labios susurrando sobre los de su mate.
Lyra sintió la excitación de su hombre, pero el ceño de Drakkar se fruncía.
—Lyra, no quiero hacerte daño…
—Bebé, ¿acaso ya no te demostré que no soy nada débil? —Lyra se empinó sobre la puntilla de sus pies.
Una mano acariciando el pecho duro y musculoso, la otra toqueteó por encima de la corta falda el falo endurecido que se elevaba bajo el abdomen de Drakkar.
—Ssshh… —el macho cerró los ojos ante la mano impura que comenzó a masajearle los testículos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...