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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 553

LAVINIA

A medida que nos íbamos acercando, me sudaban cada vez más las manos.

Mis ojos bajaron a esos sexis labios que se veían por fuera de la máscara.

Su piel blanca, esa mezcla de belleza etérea y bestia peligrosa.

—Su… su majestad —lo saludé cuando estuvimos frente a frente, haciendo un saludo con la cabeza e intentando controlar los latidos de mi corazón.

—Srta. Rosemarie —me estremecí al escuchar su voz profunda y magnética.

Si me quedaba un mínimo de duda de que era Laziel, lo acababa de comprobar.

Subí la mirada a esas pupilas doradas que me observaban, llenas de oscuras promesas.

Mi mano fue sostenida por la fría de Laziel.

La otra rodeó mi cintura de manera posesiva y me pegó a su cuerpo más alto.

Mis senos contra su duro pecho. Bajó la cabeza para quedarnos a apenas centímetros de distancia.

—No te pongas nerviosa, Lavinia, no te voy a morder… aún —susurró en voz baja contra mis labios, con la silueta de una sonrisa maliciosa en la esquina de la boca.

Tragué en seco, con la cabeza a punto de echar humo.

¡¿Quién era este hombre seductor?! ¡¿Dónde quedó el niñato Laziel?!

La música sonó más alto y comenzó a guiarme en un vals lento, armonioso, danzando por todo el salón a media luz.

Solo él y yo existíamos, solo nuestras miradas intercambiándose, mi magia reaccionaba con la suya, intensa y afilada.

Me estaba gustando demasiado esa sensación de rendirme a sus deseos, a su posesividad, dejándolo entrar en mis venas, sumiéndome en su oscuridad.

Su respiración se fundía con la mía; ese aroma a noche y estrellas, a jugar con lo prohibido, me tenía excitada y curiosa.

Nuestros pies en perfecta armonía, su mano acariciando mi cintura.

Se inclinó a solo milímetros de mi boca, podía sentir su fuerte corazón y su aura apasionada.

—Lavinia, deseo tanto besarte… —susurró a punto de pasar la barrera, era mi última oportunidad para decir que no.

—Entonces hazlo… —jadeé con la lujuria quemando en mis venas.

Fui atrevida y él me dio una sonrisa ladeada y sexy. Este Laziel me estaba enloqueciendo.

Su lengua lamió eróticamente mi labio superior sacándome un gemido, el pulgar me acarició el inferior y me hizo abrirme a su apasionante beso.

Los labios fríos se movieron sobre los míos, su lengua penetró, dominante y ardiente, deliciosa como todo lo que me estaba haciendo sentir este hombre.

Sus manos me acariciaban sobre el vestido, el lateral del cuello y la nuca; nunca dejamos de bailar mientras nos besábamos.

—Mmnn —gemí jadeando, las pestañas se abanicaban y miré a sus ojos entrecerrados que me devoraban como una bestia a punto de despertar.

Tan hermoso y peligroso.

Me siguió guiando en este vals extraño y cuando miré a mi alrededor, ya no estábamos en ese castillo primitivo.

—Laziel… —lo llamé con temor.

Él estaba parado a unos metros, sus pies flotando en la nada, el caos se extendía a nuestro alrededor.

—Ven, Lavinia, confía en mí, déjame mostrarte mi mundo —extendió la mano y miré sus dedos con los ojos muy abiertos.

Sentía que me hundía en un agujero oscuro, cosas raras se movían sobre nuestras cabezas.

¿Estaba dispuesta a atravesar ese velo? ¿Qué me esperaba más allá?

Mis instintos me gritaban peligro, que aún estaba a tiempo de retroceder, pero mi alma me impulsó a dar el siguiente paso.

Extendí la mano y me paré en el borde.

—Acércate…

—No, ven. Ven, Lavinia…

Y lo hice, mi pie pisó el vacío, sin querer siquiera mirar hacia abajo, sentía miedo y excitación… otro paso… y otro…

Comencé a sonreír sin poder creer que caminaba sobre la nada.

Laziel me estaba mostrando una magia tan poderosa y pura que jamás había experimentado.

Sin embargo, a punto de tocar sus dedos…

—¡LAZIEL! ¡AAAHHH! —mis pies dieron una pisada en falso y me vi cayendo al vacío.

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