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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 576

NARRADORA

—¡Aquí está el sacerdote, para que vean que no miento! —Wallace, el hijo del Alfa, señaló a su espalda, donde un cansado Memento hacía su aparición.

Muy bien custodiado por guerreros fieles a Wallace, subía las escaleras con sumo esfuerzo.

Sus ojos agotados y sin esperanzas enseguida buscaron a William en la multitud.

Si su hijo estaba bien, entonces al menos había valido la pena resistir.

—¡Padre! —William obvió los protocolos y ya iba a subir las escaleras de madera hacia el escenario.

—¡Deténgalos! —ordenó Wallace

—. ¡El sacerdote está realizando un hechizo muy peligroso para recuperar la salud del Alfa, no puede tocar a nadie! ¡Dígale, sacerdote!

Giró la cabeza y le dio una mirada llena de amenazas solapadas.

Algunos guardias se movían en torno a William.

Memento estaba en una encrucijada.

Sabía muy bien que igual, cuando le diera el poder a Wallace y muriera, él se desharía de William como Beta.

Pero ahora mismo, a pesar de que el Beta contaba con sus hombres leales, la manada entera seguía más de parte del hijo del Alfa y le creían sus mentiras.

—Lo que dice Wallace, es…

“¡Papá, di la verdad! ¡Sé que mientes, que te tienen amenazado!”

En medio de sus pensamientos turbulentos, la voz de William se coló en la mente del sacerdote.

Sus ojos verdes, llenos de agonía y asombro, miraron hacia su único hijo.

¿Cómo descubrió William la verdad?

“No puedo, cachorro, ¡tienes una lanza contra tu nuca, hijo! Si sigo la voluntad de Wallace, al menos te doy tiempo a escapar…”

—¡Sacerdote, estamos esperando por sus palabras! — Wallace estaba ansioso.

¿De dónde el Beta William sacó la información para acorralarlo públicamente?

“¡Papá, confía en mí! ¡No estamos solos! ¡El Rey Lobo… él está aquí, de nuestro lado!”

Memento abrió mucho los ojos, mirando con sutileza a todos lados… ¿Dónde se encontraba?

Según los antiguos archivos, la forma del Rey era diferente a ellos, una bestia en dos patas, atemorizante y sin rival.

—¡Lo que dice Wallace sobre el tratamiento del Alfa es…! —miró a su hijo y rezó por no equivocarse de nuevo—. ¡FALSO!

Rugió con toda la fuerza que pudo reunir.

—¡EL ALFA ESTÁ MUERTO, ÉL LO MATÓ! —señaló hacia Wallace, sacando todo el odio que le tenía.

La multitud enloqueció de repente.

—. Esta estupidez la vas a pagar bien caro… ¡Arresten al Beta!

—¡NO, WILLIAM! —Memento solo se equivocaba una y otra vez, no tomaba ninguna buena decisión y ahora todo su sacrificio sería en vano.

O al menos eso pensó…

En un dos por tres, los guerreros que se abalanzaron sobre William sintieron un aura aplastante que los hizo detenerse en seco.

Miraron horrorizados a la espalda de Wallace... todos en la manada lo hicieron.

Una forma gigantesca crecía y se formaba detrás del aspirante a Alfa, un poderoso lycan blanco y negro que lo miraba como la sombra de la muerte.

Wallace empezó a sudar frío y hasta temblar, ¿qué había a su espalda que le daba esa sensación de que estaba bien jodido?

Ni siquiera se atrevía a girarse.

—¡Lo mataré! ¡Déjate de trucos, William, no juegues conmigo!

Fue a empujar un poco más el cuchillo; ahora mismo Memento era su carta de salvación.

Pero algo agarró su muñeca con fuerza, dándole una sensación fría y en extremo dolorosa.

Cuando miró la mano brumosa llena de garras que lo sostuvo y miró al lado para ver la negrura sin rostro del espectro, Wallace se hizo pis en los pantalones.

—¡Aahhhh! —gritó dejando caer el arma y empujando a Memento para escapar, pero ya no había salvación.

Khalum lo agarró del cuello solo con unos dedos y comenzó a alzarlo en el aire.

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