NARRADORA
—¡Aquí está el sacerdote, para que vean que no miento! —Wallace, el hijo del Alfa, señaló a su espalda, donde un cansado Memento hacía su aparición.
Muy bien custodiado por guerreros fieles a Wallace, subía las escaleras con sumo esfuerzo.
Sus ojos agotados y sin esperanzas enseguida buscaron a William en la multitud.
Si su hijo estaba bien, entonces al menos había valido la pena resistir.
—¡Padre! —William obvió los protocolos y ya iba a subir las escaleras de madera hacia el escenario.
—¡Deténgalos! —ordenó Wallace
—. ¡El sacerdote está realizando un hechizo muy peligroso para recuperar la salud del Alfa, no puede tocar a nadie! ¡Dígale, sacerdote!
Giró la cabeza y le dio una mirada llena de amenazas solapadas.
Algunos guardias se movían en torno a William.
Memento estaba en una encrucijada.
Sabía muy bien que igual, cuando le diera el poder a Wallace y muriera, él se desharía de William como Beta.
Pero ahora mismo, a pesar de que el Beta contaba con sus hombres leales, la manada entera seguía más de parte del hijo del Alfa y le creían sus mentiras.
—Lo que dice Wallace, es…
“¡Papá, di la verdad! ¡Sé que mientes, que te tienen amenazado!”
En medio de sus pensamientos turbulentos, la voz de William se coló en la mente del sacerdote.
Sus ojos verdes, llenos de agonía y asombro, miraron hacia su único hijo.
¿Cómo descubrió William la verdad?
“No puedo, cachorro, ¡tienes una lanza contra tu nuca, hijo! Si sigo la voluntad de Wallace, al menos te doy tiempo a escapar…”
—¡Sacerdote, estamos esperando por sus palabras! — Wallace estaba ansioso.
¿De dónde el Beta William sacó la información para acorralarlo públicamente?
“¡Papá, confía en mí! ¡No estamos solos! ¡El Rey Lobo… él está aquí, de nuestro lado!”
Memento abrió mucho los ojos, mirando con sutileza a todos lados… ¿Dónde se encontraba?
Según los antiguos archivos, la forma del Rey era diferente a ellos, una bestia en dos patas, atemorizante y sin rival.
—¡Lo que dice Wallace sobre el tratamiento del Alfa es…! —miró a su hijo y rezó por no equivocarse de nuevo—. ¡FALSO!
Rugió con toda la fuerza que pudo reunir.
—¡EL ALFA ESTÁ MUERTO, ÉL LO MATÓ! —señaló hacia Wallace, sacando todo el odio que le tenía.
La multitud enloqueció de repente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...