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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 581

NARRADORA

—¿Mamá, también estabas ahí? Jeje… ¿Y papá, igual vino? —Lavinia le preguntó a la pelicastaña pechugona que se acercaba como mamá gallina a revisarla.

Quiso zafarse la mano de Laziel alrededor de su cintura, pero se agarró a ella como pegamento, a pesar de que Sigrid le estaba echando la bronca por otro lado, entre gritos de histérica y besos en sus frías mejillas.

—Sí, estoy aquí, Lavinia. Y ya veo que no perdieron tiempo en su “viaje”.

La voz de Elliot resonó hosca, apareciendo en el vórtice.

Sus ojos helados fijos en la mano de Laziel sobre la cintura de su hija.

Lavinia quería abrir un hueco y colarse dentro… ¿Podría invocar un portal ahora mismo y desaparecer?

Elliot bufó mirando fijamente al nieto del Rey. Sabía muy bien que ese Nocturne tenía ideas pervertidas con su Lavinia.

Ajustarían cuentas en casa.

En lo que Katherine revisaba a su cachorra y Sigrid corría hacia la suya después de besuquear a Laziel, Silas caminó pasando por el lado de su hijo.

“Lo hiciste bien cuidando a las hembras. Me alegra que al fin te hayas atrevido a atrapar tu luz” le susurró en la mente, palmeando su brazo para ir hacia Lyra.

Laziel torció un poco la esquina de la boca.

Al parecer, toda su familia sabía que él y Lavinia se tenían ganas. Todos, menos ellos dos.

—¡Mamita, papito! —Lyra sí era pegajosa y enseguida se abrazó a sus padres.

—Cachorra traviesa, ¡has tenido a tu padre sin descansar buscándote todo este tiempo! —Sigrid comenzó a palmearle las nalgas como si fuese una niña.

No funcionaba con Laziel, pero con Lyra sí.

Silas le acariciaba con amor la cabellera platinada, igual a la suya, sin desmentir a su hembra, que fue la que menos descansó durante todo este tiempo.

—¡Papá, sálvame, sálvame! — Lyra le gritó echándole los brazos al cuello, pero luego recordó que ahora tenía a otra persona más confiable.

—. ¡Cariño, sálvame!

Quiso correr hacia Drakkar, que miraba a un lado, procesando tantas cosas que veía y escuchaba.

La familia de Lyra estaba demente.

Estiró los brazos para atraparla, pero su hembra nunca llegó a él. Silas la había retenido del collar de la blusa.

—Ahora mismo me vas a explicar qué es eso de “cariño” y tú, hombre salvaje. ¿Cómo te atreves a reclamar a mi hija sin nuestro permiso?

La temperatura empezó a bajar en el ambiente. Lyra le hacía ojitos de súplicas a su madre, pero en eso…

—¡Estás corrompiendo la mente de mi inocente Lavinia! ¡Hablaré con tu padre y tu abuelo, el Rey!

—¡Oye! ¿¡Por qué mi hijo no es lo suficientemente bueno para tu hija?! —Sigrid escuchó aquello y se giró a defender a su retoño “el tieso Laziel”.

—¡No voy a abandonar a Lyra! ¡Quiero llevarme bien con su familia, pero si tengo que luchar por ella…!

—¡¡¡CÁLLENSE TODOS DE UNA PUÑETERA VEZ!!! —el rugido del Rey Lycan hizo temblar los cielos.

Se giraron para ver aparecer al poderoso pelirrojo, parado al lado de la pequeña hembra de cabello negro, que los miraba con alivio y a la vez ojos severos.

—Los dejo solos un segundo y no importa en qué mundo, universo, espacio o la mierd4 divina estén… ¡¡tienen que comportarse como unos energúmenos!!

Hasta Elliot recibió regaño.

La voz de Valeria temblaba entre la emoción y la ira.

—Veremos todo en casa. Entren de una vez, tengo miedo de quedarnos aquí —Valeria confesó y se paró a un lado.

Esta vez los cachorros regresarían de primeros.

Del otro lado, el círculo de runas brillaba intensamente, soportado por la magia Selenia dejada atrás.

Lavinia pasó con sus padres y Laziel, por si acaso era necesario estabilizar el portal del otro lado.

Había tanta energía poderosa involucrada que no volaron por los aires como siempre.

Luego Sigrid atravesó, abrazando a Valeria.

Los gemelos se quedaron cuidando el palacio y el reino Nocturne, el hijo de Katherine y Elliot frente a los Elementales.

Si fuera por ellos, hubiesen pasado todos, incluso Beof con Amara, pero era complicado hacer atravesar a tantas personas.

—Bienvenido a mi reino, Rey Lobo —Aldric le dijo con voz grave al nuevo miembro de su familia.

—. Luego hablaremos de su relación con mi nieta.

Agregó con un tono afilado.

Ya habría tiempo de que pasara “la prueba” para ver si era apto para su Lyra.

—No soy el Rey Lobo, solo Drakkar —le dijo, y a Aldric enseguida le gustó la sencillez de ese hombre.

Se hizo a un lado y Drakkar iba a avanzar siguiendo la mano de Lyra que lo llevaba de regreso a su casa, él iría con ella a donde fuera.

Pero en el último instante…

—¡Drakkar!

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