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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 580

NARRADORA

Ahora Lavinia era mucho más afilada y poderosa.

Salieron del palacio en silencio, dejando una orden de no molestar los aposentos reales bajo ninguna circunstancia.

—Lo siento más adentro de la jungla —les dijo la hechicera, señalando un paraje medio oscuro por la sombra de los árboles gigantescos.

—Hay animales demasiado peligrosos allá adentro. Yo iré delante —Drakkar se transformó en el acto en su forma de guerra.

Lavinia lo miró secretamente asombrada.

A pesar de lo que le dijo Lyra, siempre pensó que Drakkar sería un hijo perdido de Eryon.

Al fin y al cabo, en este continente nadie había evolucionado por su cuenta a lycan, pero ahora que lo veía… no se parecían en nada.

De hecho, con todo el poder que absorbió, Drakkar prácticamente tenía que empujar los árboles para avanzar.

Sus pasos dejaban profundas huellas en la tierra húmeda, su aura superior y salvaje se expandía por kilómetros, ahuyentando cualquier peligro.

Las bestias bajaban la cabeza a su paso. Era incluso más increíble de lo que había sido Eryon en su tiempo.

Porque el "Corazón de la Bestia" no era un poder corrupto. Lo que había creado el mal era el alma podrida de las personas.

Drakkar era un buen lobo.

*****

Avanzaron sin descanso hasta llegar a un claro donde el ambiente fluctuaba y la magia se respiraba como un gas denso en el aire.

—Es aquí —todos lo sabían y comenzaron a preparar el hechizo.

“Lyra, estaré cerca de ti, ¡no te puedes ir a ningún lado sin mí!” De nuevo, el miedo atenazaba el alma de Drakkar.

“Jamás me iré sin ti a ningún sitio, mi amor… jamás.”

Lyra acarició su barba, pero poco sabía que pronto los temores de Drakkar podrían hacerse realidad.

—¿Estamos listos? —Lavinia les preguntó, y ambos asintieron.

Haciendo un triángulo con ella en la cabeza, comenzaron a recitar encantamientos.

Al menos ellas dos… Laziel no hablaba ni para eso.

Las nubes en el cielo comenzaron a oscurecerse, al igual que el cabello de Lavinia, que se acortaba hasta la barbilla.

Sus facciones se hicieron más maduras y de una belleza fantasmal. Sus ojos se cerraron para abrirse en un verde demasiado luminoso.

El collar de sus ancestros vibró alrededor de su cuello.

Alrededor de todo su cuerpo una bruma negra brotó, rodeando su piel, cubriéndola con el poder de su espectro vinculado.

Laziel no le quitaba ojo de encima, pero hasta ahora las cosas iban en orden.

Electra De La Croix era uno de los espectros más increíbles que había visto jamás.

Ella misma se formó de la rabia y la ira contenida dentro de su cuerpo, prisionera de su propia mente, como aquellos espectros eran prisioneros de los árboles malditos.

Lyra se asombró al ver la transformación de Lavinia, pero siguió apoyándola lo mejor que pudo.

Agregó, viendo al hombre platinado salir del vórtice y protegiendo la espalda de la Selenia.

—Regresa a tu dominio oscuro, De La Croix —Silas le ordenó entre dientes, como si fuese uno de sus ayudantes.

No importaba qué, él seguía siendo el Rey Espectro.

Había curado las heridas del pasado con todo el amor de Sigrid, pero ver los recuerdos frente a frente tampoco era agradable, a pesar de que sabía que ya Electra estaba muerta.

—Tan aburrido como siempre… esclavo Silas —Electra le respondió con algo de diversión en el fondo.

—¡Tú! ¡Maldit4 bruja, no le digas esclavo a mi hombre! —Sigrid dio un paso adelante, enojada.

Luego les jalaría las orejas a estos niños, que les encantaba jugar con fuego.

Los ojos de Electra fulguraron luminosos.

Tanta amargura, que ya ni recordaba lo que era meterse con otros.

La cara de Sigrid… cuánta nostalgia… habían pasado milenios y milenios…

—Nos vemos, Selenia… y gracias por el hijo tan hermoso que creaste —agregó con una sonrisa misteriosa, mirando de reojo a Laziel y elevando más el cabreo de Sigrid.

La mano de Lavinia subió y pasó por su rostro como quitándose una máscara.

Su cuerpo cambió de nuevo y la bruma negra se esfumó en el aire, llevándose el poder de Electra.

—¡LAVINIA! ¿¡En qué te has metido ahora?! —antes de que pudiese hablar con Sigrid y Silas, la voz de su madre también salió del vórtice, haciéndola temblar de nerviosismo.

Pronto el claro estuvo demasiado lleno.

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