NYX
—¡Mi amor, funcionó! —la abrazaba contra su pecho, sentía su corazón latiendo de prisa, sus emociones a flor de piel.
Su magia de invierno comenzó a penetrar en el cuerpo de la hechicera y di un paso atrás.
Quería ocultarme de su revisión, pero no solo era una energía demasiado dominante, sino que mi propia alma mágica comenzó a reaccionar.
Fluctuaba, deseando acercarse a ese hombre lobo.
Porque sí, lo descubrí, él tenía un espíritu de lobo en el interior, pero a la vez hacía magia, y muy poderosa.
Tan especial, que la sentía acariciando las piernas de la princesa, transformada en un lobo de hielo… creo que era la misma energía que la mantenía congelada.
¿Qué significaba todo esto? Ni siquiera yo había visto algo tan increíble.
—Espera, Aidan… tengo que decirte algo, cariño…
Ella comenzó a decirle, pero sus mejillas fueron sujetas.
El rostro masculino, de rasgos dominantes y apuestos, comenzó a acercarse.
Los labios finos iban directos a besar los de Isabella.
Hice por girar la cara, o sea… no quería ver sus cosas íntimas, pensaba retirarme a un rincón de su mente, pero en eso…
“¡No te vas a escapar de mí!” Una voz helada me habló.
Sí, no había dudas, él me había descubierto y ahora mismo su energía me enredaba, expulsándome del cuerpo de su mujer.
—¡Aahh, espera, no la saques!
—¡Isabella! —él la sostuvo en brazos, si yo salía ahora mismo, su cuerpo colapsaría.
—Necesito… explicarte… ella no es mala… me ayuda… —subió la mirada para enfrentar la del príncipe.
Sus ojos azules miraban en las profundidades, buscándome.
Es increíble lo rápido que me detectó. Este hombre… era peligroso.
—Vayamos a la cama, háblame qué significa todo esto —la cargó en brazos y cuando llegó a la enorme cama se detuvo, encontrando mi cuerpo a un lado.
Pues, sí, había caído en una posición bastante vergonzosa.
Incluso, aunque yo no era tan presumida como Lyra, quedarme así, con la cara limpiando el suelo y el culo en pompa, no me hizo nada de gracia.
—Ese es su cuerpo material, ponlo sobre la cama también… hay que cuidarlo…
—No, Bella, explícame todo esto. ¿Quién es esa mujer?
Y bueno, ella le dijo una mitad verdad, mitad ocultando nuestro trato.
—¿Ella… es la que maneja tu cuerpo? —se sentó en el borde del colchón, su mano tomó la de Isabella, su expresión se oscurecía.
—Bueno… algo así, me ayuda con su magia. ¡Pero no es que controle ni nada de eso!
—¿A cambio de qué? No confío en nadie que venga de afuera —su ceño se frunció, su rostro se tornaba duro.
Le presté mi magia a Isabella, confié de alguna manera en sus palabras.
Estaba dentro de su mente, yo sabía que ella no me mentía.
Cuando recuperé de nuevo el vínculo “con el exterior” fue por un llamado dominante.
“¡Te ordeno que salgas del cuerpo de mi mujer! ¡AHORA!”
El comando me estremeció hasta la médula, me di cuenta de que Isabella estaba acostada en la cama, descansando, y el dueño del castillo deseaba conocerme.
Obré mi magia y mi espíritu primordial dejó a la hechicera.
Vagué por la habitación buscando mi propio cuerpo.
La verdad, pensé que me habían acomodado en un sofá o algo así…
Nada de eso… seguía en la misma posición besando el piso.
Joder, ni porque estaba dándole más tiempo a su esposa moribunda.
—Mmm —gemí un poco al tomar el control de mis extremidades, traqueándome el cuello rígido.
De estar arrojada como quiera, me dolía hasta la vida.
Me levanté lo más digna que pude y me sacudí la falda.
—Ven conmigo —volvió a ordenarme luego de darme una mirada fría de arriba abajo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...