NARRADORA
Ignacio luchaba contra la bruma asfixiante que cubría su cuerpo, igual que un gas venenoso que lo controlaba.
Aidan vibró en azul, tatuajes tribales treparon desde su pecho, por su cuello hasta su rostro.
Los ojos azules fulguraron como glaciales congelados, dibujando las runas en el aire e invocando el invierno.
La nieve comenzó a fundirse con la magia de Nyx.
El torbellino empezó a rodear a Ignacio, oscuridad con dorado y blanco.
No importaba cuánto luchó, la capa de hielo paralizaba sus extremidades, metido dentro de la prisión que lo retendría.
No querían asesinarlo, solo controlarlo.
Los rugidos de dolor y rendición continuaron resonando en la isla, los hombres lobos atacaban en conjunto con los cuervos dorados para vencer a los Drakmor.
Sin embargo, más y más bestias continuaban saliendo de la cueva que comunicaba los continentes.
Por muy poderosos que fuesen Nyx y Aidan, no podían luchar solos contra todo el clan Drakmor.
—¡Aidan! —el príncipe miró la transformación increíble de Nyx, que bajó frente a él.
Si no supiera que era ella, no la hubiese reconocido.
—¡Está hechizado tu amigo, me temo que se contaminó con esa magia corrupta! —le gritó por encima de los estruendos.
A su espalda, figuraba la estatua gigantesca congelada de Ignacio. Los ojos rojos miraban hacia ellos.
—No sé cómo aclarar su mente. Isabella… ella era la que podía absorber la magia oscura del interior de los seres —Aidan confesó la verdad.
—Yo puedo hacer un conjuro para purificarlo, pero… —Nyx dudó.
Lo podía sentir, el príncipe estaba abusando del poder de Theo y ese hechizo era demasiado dominante, incluso para ella, necesitaba un poco de su ayuda.
Si su familia estuviese aquí…
—Dime Nyx, el tiempo se acaba, yo puedo apoyarte, dime qué hacer… —tomó sus manos entre las suyas, entendiendo por qué ella dudaba.
La Selenia suspiró y le explicó brevemente.
—¡Voy a aguantar el hechizo, no importa lo que suceda!
Aidan le aseguró, sumergidos en el caos de aves destellantes, bruma y sangre.
“Theo, cuento contigo, no podemos fallarle”
La magia comenzó a circular con fuerza en las venas del príncipe lobo.
Con las manos extendidas, energía azulada salió de sus dedos y rodeó la capa de hielo que aprisionaba a Ignacio.
Runas nevadas subían por la superficie translúcida, como si estuviesen siendo esculpidas por una mano invisible.
—¡AAAAHH! — El príncipe rugió explotando en ráfagas de poder.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...