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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 621

NARRADORA

Ignacio luchaba contra la bruma asfixiante que cubría su cuerpo, igual que un gas venenoso que lo controlaba.

Aidan vibró en azul, tatuajes tribales treparon desde su pecho, por su cuello hasta su rostro.

Los ojos azules fulguraron como glaciales congelados, dibujando las runas en el aire e invocando el invierno.

La nieve comenzó a fundirse con la magia de Nyx.

El torbellino empezó a rodear a Ignacio, oscuridad con dorado y blanco.

No importaba cuánto luchó, la capa de hielo paralizaba sus extremidades, metido dentro de la prisión que lo retendría.

No querían asesinarlo, solo controlarlo.

Los rugidos de dolor y rendición continuaron resonando en la isla, los hombres lobos atacaban en conjunto con los cuervos dorados para vencer a los Drakmor.

Sin embargo, más y más bestias continuaban saliendo de la cueva que comunicaba los continentes.

Por muy poderosos que fuesen Nyx y Aidan, no podían luchar solos contra todo el clan Drakmor.

—¡Aidan! —el príncipe miró la transformación increíble de Nyx, que bajó frente a él.

Si no supiera que era ella, no la hubiese reconocido.

—¡Está hechizado tu amigo, me temo que se contaminó con esa magia corrupta! —le gritó por encima de los estruendos.

A su espalda, figuraba la estatua gigantesca congelada de Ignacio. Los ojos rojos miraban hacia ellos.

—No sé cómo aclarar su mente. Isabella… ella era la que podía absorber la magia oscura del interior de los seres —Aidan confesó la verdad.

—Yo puedo hacer un conjuro para purificarlo, pero… —Nyx dudó.

Lo podía sentir, el príncipe estaba abusando del poder de Theo y ese hechizo era demasiado dominante, incluso para ella, necesitaba un poco de su ayuda.

Si su familia estuviese aquí…

—Dime Nyx, el tiempo se acaba, yo puedo apoyarte, dime qué hacer… —tomó sus manos entre las suyas, entendiendo por qué ella dudaba.

La Selenia suspiró y le explicó brevemente.

—¡Voy a aguantar el hechizo, no importa lo que suceda!

Aidan le aseguró, sumergidos en el caos de aves destellantes, bruma y sangre.

“Theo, cuento contigo, no podemos fallarle”

La magia comenzó a circular con fuerza en las venas del príncipe lobo.

Con las manos extendidas, energía azulada salió de sus dedos y rodeó la capa de hielo que aprisionaba a Ignacio.

Runas nevadas subían por la superficie translúcida, como si estuviesen siendo esculpidas por una mano invisible.

—¡AAAAHH! — El príncipe rugió explotando en ráfagas de poder.

Y Aidan estaba en lo cierto: justo en ese momento, Lisa se llevaba a su hermana.

Le compartía su energía a Isabella para mantenerla “con vida”.

Dejaron atrás las montañas nevadas, y lo que Lisa nunca supo es que su padre le ordenó a algunos magos que atacaran sin piedad la barrera de protección del príncipe de invierno.

—¡AIDAN! —Nyx se inclinó a su lado, sosteniéndolo en sus brazos.

Dándole enseguida de su fuerza.

Se aterrorizó al sentir el corazón de su mate a punto de detenerse.

La sangre brotaba de los labios masculinos, y mientras más quería hablarle, era peor.

—¡No te esfuerces! ¡Maldita sea, no cierres los ojos! ¡No cierres los ojos, mi amor! ¡Todo va a estar bien, todo va a estar bien!

Lo abrazó contra su pecho, sentados sobre la hierba, y comenzó a brillar intensamente.

Su energía Selenia fue absorbida del ambiente, los cuervos desaparecieron, la bruma, todas las defensas y ataques.

Nyx era como un vórtice que tragaba todo el poder que había entregado.

Las lágrimas de desesperación caían por sus mejillas, mezcladas con la rabia.

Si le hacían algo a su mate, si le ocurría lo peor por ese ataque traicionero, ¡iba a arrasar con esta maldita tierra!

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