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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 620

NARRADORA

Sombras ágiles se escabullían en el interior de la montaña de los Drakmor, que habían dejado sin vigilar su hogar para atender el llamado de Ignacio.

Siguiendo el rastro de energía poderosa que hacía vibrar sus corazones animales, los leones encontraron sumergido en un pozo profundo de aguas negras, el fragmento del Corazón de la Bestia.

—¡Tiren del hielo, de prisa! —el propio rey había ido en esa peligrosa tarea.

Nerviosos, vigilaban que los Drakmors no regresaran o las hembras que cuidaban a sus crías no se dieran cuenta de que la parte trasera de la montaña estaba siendo socavada por intrusos.

Los ojos oscuros de Héctor, el actual monarca de los leones, brillaban emocionados.

Al fin pudo encontrar algo para fortalecer su raza.

A Edmund no le había costado mucho ponerlo de su lado.

Héctor odiaba profundamente al príncipe de los hombres lobos, Aidan Walker, el supuesto mejor amigo de la reina leona Zeraphina.

Zera, su pareja, su amada reina, que había estado todos estos años fiel a su lado, pero Héctor lo sabía muy bien.

En el fondo, ella nunca pudo olvidar su primer amor con ese hombre de invierno.

Él la rechazó como pareja y aun así Zeraphina guardaba profundos sentimientos por Aidan.

Rechinó los dientes con los celos retorciéndose en su corazón.

El enorme trozo de hielo fue extraído; la energía corrupta se movía como una sombra oscura bajo la capa translúcida.

Lo sacaron de la montaña en silencio, robándolo de las tierras de los Drakmor y llevándolo al clan de los leones.

El Rey Hechicero le dijo que compartirían este poder si lo ayudaba a enfrentar y derrocar al Rey Alfa Cedrick y sus Centurias.

Héctor sabía que Edmund tenía sus planes ocultos y ambiciones, pero él solo deseaba una cosa: ver la caída y la muerte de Aidan Walker y toda su familia.

Solo que jamás imaginó que, mientras tramaban en secreto sus planes, la propia reina Zeraphina los había espiado y escuchado en el salón de reuniones.

En algo tenía mucha razón: la reina leona jamás se pondría de su lado y en contra de Aidan.

Cuando llegase el momento de elegir, Zera arruinaría todos sus planes.

*****

Regresando al momento del enfrentamiento entre Aidan y el Alfa Drakmor, las cosas se ponían peligrosas.

¡BAM! ¡BAM! ¡BAM!

Los ataques enloquecidos se estrellaban en el escudo de hielo que controlaba el príncipe de invierno.

A su alrededor, lobos enormes y fieros luchaban contra la avanzada de animales rabiosos.

El líder de la manada del pantano rugía moviendo a sus guerreros, pero por muy fuertes e impetuosos que fueran, no podrían detener a todas esas bestias.

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