Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 715

VICTORIA

Estaba viendo todas las constelaciones descubiertas y sin descubrir.

Sabía que hacer el amor con Draco iba a ser delicioso, pero este macho me estaba volviendo loca.

Su cuerpo sudado moviéndose sobre mí, dentro de mí.

Sus manos toscas arrasando mi piel, su boca besando cada trocito. Era increíble.

Pero probar su sangre me encendió ese oscuro deseo que habita dentro de mi raza.

Si así se sentía de su muñeca, no imagino el éxtasis de tomar de su cuello.

Tendré paciencia, curaré sus miedos y los traumas que he descubierto que tiene.

Alguna vampira desgraciada se alimentó de él a la fuerza, no tengo dudas.

Sin embargo, las sorpresas no cesaban esta noche.

Cuando me giró y me hizo ponerme en la posición de apareamiento de su raza, sentí su cruda necesidad a punto de rugir.

Sin poder reaccionar, su cuerpo me embistió tan rico que me llevó de nuevo al borde del orgasmo.

Jamás pensé que me marcaría en la nuca, reclamándome, aunque no fuese permanente.

Mientras me fragmentaba en miles de pedazos, lo sentí correrse dentro de mi vagina.

Su polla temblaba y escupía, algo grueso comenzó a hincharse y estirarme más y más.

¿El nudo de su lobo? ¿Cómo?

Expuse mi cuello para él, anhelando su mordida, adorando su posesividad.

Dracomir casi colapsa sobre mi cuerpo, apoyando los codos a cada lado de mi cabeza.

Sacó los caninos y gemí por la sensación de dolor y placer.

Su lengua me lamía una y otra vez, gruñía como una bestia y destrozaba las pieles bajo nosotros, con sus garras.

Salvajismo ligado al estremecimiento de nuestros cuerpos corriéndose juntos.

—Mi macho… —gemí con los ojos entornados y abriendo más las piernas para acomodarlo.

Maldita sea, no pude aguantar ni un día de hacerme la difícil.

Qué blandita soy.

Caí contra las pieles, respirando agitada, disfrutando de la relajación que viene luego de liberarse.

Pero repentinamente sentí algo raro.

Su rostro se escondía en mi cabello sudado, su respiración pesada caía sobre mi espalda.

No hablaba nada y solo gruñidos bajos se escapaban de entre sus dientes.

Parecían… ¿de dolor?

—Draco, ¿sucede algo? —intenté girarme, aunque era bien difícil con ese mástil aún clavado en mi coño.

—Draco…

—Espera, nena, no es nada malo…

Me abrazó, rodando de lado.

Siseamos al frotar de nuestros genitales.

Sentía su simiente escapar de los pliegues y rodarme por los muslos.

En medio de la oscuridad solo podía escuchar el sonido de nuestros corazones y los resoplidos de Draco.

—Es mi lobo —me asombré al escuchar su voz ronca unos segundos después.

Nunca le había preguntado, pero ya me había dado cuenta de que había un problema con eso.

—¿Tu parte animal?

—Sí, mi amor, él me habló —sentí sus brazos apretarse más en mi cintura.

Su voz temblaba un poco de la emoción.

—Creí que lo había perdido, pero tú me lo devolviste, Vicky. Aunque está débil, aún persiste en algún sitio de mi mundo interior

Besitos mojados cayeron sobre mi nuca.

—¿Cómo te lo devolví? ¿Por… hacer el amor?

—Porque eres mi mate, Victoria, tú lo sabes muy bien… eres mía pequeña —confesó, estremeciéndome.

—Eres la pareja destinada de mi lobo Alan. Nuestra.

Mi corazón se saltó un latido y un nudo se apretó en mi garganta.

Claro que lo sabía, si su sangre era lo más adictivo que había probado jamás.

Nunca le hubiese perdonado tanto a otro hombre que no fuese mi compañero.

Nos abrazamos por un buen tiempo, en un silencio que decía más de mil palabras.

Mis pensamientos se torcían, pensando en la manera de confesar que yo no era de su mundo y que buscaba regresar a mi casa.

Pero conociéndolo, no lo iba a aceptar tan fácil.

Yo no pensaba ya en escapar de él. Si me iba, deseaba que se fuese conmigo.

¿Cómo podría pedirle que abandonase todo su feudo, a su gente?

Era injusto.

—¿Qué te preocupa? Tienes algo dándole vueltas a tu mente —me tensé al escucharlo.

Pero enseguida disimulé.

—Estaba pensando en Alan —torcí la boca al saborear ese nombre tan tiernito para un Alfa de seguro bien fiero y salvaje.

—¿Cómo puedes recuperarlo?

—No lo sé, buscaré una manera, pero no te preocupes por eso —besó mi cabello.

Acostada sobre su cuerpo caliente y esos músculos desnudos y aún húmedos.

—Ahora solo me importas tú, nosotros. No voy a renunciar a ti y no me importan las consecuencias, yo te deseo, te anhelo…

Me apretaba como si fuese a desaparecer en el siguiente segundo.

—Desde el primer momento que sentí tu olor, no pude dejar de soñarte y buscarte.

Sus palabras dulces llenaban mis oídos.

—Como un estúpido, muchas veces te espié en tus robos tontos, escuché tu nombre, guardé tus sonrisas… incluso las que le diste a ese idiota vampiro.

Me estremecí al saber que todo ese tiempo había sido espiada por este lobo acosador.

Yo creyéndome la ladrona profesional y él solo me estaba dejando jugar.

—Yo y ese vampiro no tenemos nada, solo me ayudó cuando llegué a este feudo —le dije escuetamente.

Ahora entendía por qué Marius siempre era el objetivo de todos los ataques “sorpresas” de los guardias.

—Victoria —dijo de repente mi nombre en un tono demasiado serio.

—Dime la verdad, por favor, la que sea lo soportaré —me hizo levantar la cara y enfrentar su ardiente mirada.

—¿De verdad eres la esclava de tal Zarek y llegaste por accidente a este feudo?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación