Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 737

VICTORIA

Las nubes de tormenta en el cielo no presagiaban nada bueno, y menos los guerreros a caballo que llegaron al feudo desde temprano.

Un pequeño ejército de hombres lobos estaba asentado cerca. Los que antes eran aliados ahora venían a hacer reclamos y poner condiciones.

Dracomir no me dijo nada en concreto, pero me advirtió que estuviese alerta y lista para partir si era necesario.

Me reveló el escondrijo de una bolsa llena de oro, dejó todo preparado por si teníamos que escapar.

Sabía que contaba con poco apoyo de sus propios guerreros.

¿Pero a dónde irnos si todos eran enemigos en este reino?

No estaba dispuesta a que renunciara por mí.

Él se había ganado su puesto y nadie se lo quitaría solo porque me eligió.

Sentada en la biblioteca, esperaba mi momento, tamborileando los dedos sobre la mesita, hasta que al fin Meridiana apareció controlando el cuerpo de esa chica.

—Srta., el té que me pidió para calmar la ansiedad —me dijo lo suficientemente alto para ser escuchada a través de las puertas abiertas.

Expandí mis sentidos y, claro que estaban espiando, asegurándose de que cayera en la trampa.

—Gracias, querida —le dije con calma, tomando el platillo con la taza.

Lo olisqueé un poco y Meridiana me guiñó un ojo en secreto.

Tomé un sorbo ruidoso y luego otro, saboreando el amargo en el fondo fresco de la manzanilla.

—Está perfecto —le dije hasta suspirando, como mismo hicieron esas dos arpías detrás de la columna del pasillo.

—¿Sabes qué está haciendo Celia? Me extraña que no haya tramado nada… ¿Vas a los lugares que frecuenta?

Comencé a fingir que de verdad la usaba para espiar.

Ella me siguió el juego, al final, entre tartamudeos, no dijo nada claro.

—Bueno, márchate —le hice un gesto de fastidio con la mano.

Pero en nuestras mentes, otros planes se tejían.

*****

Las horas de la mañana pasaron y habría un banquete de almuerzo al mediodía.

Un hombre de Dracomir me avisó que el Lord me quería en la mesa.

Obviamente, eso iba a disgustar muchísimo a los lobos del otro feudo que querían emparejarlo con su heredera.

Pero era la manera de él decirles que ya tenía pareja.

Estuve de acuerdo, claro que sí, al final… sabía que no llegaría nunca a ese almuerzo.

Caminando con firmeza por el pasillo, descubrí de que mis guardaespaldas habían desaparecido como por arte de magia.

Alguien los despachó del frente de mi puerta.

Solo alguien de esa familia podía pasar sobre las órdenes del Lord.

Una sonrisa escueta apareció en mis labios al girar la esquina que llevaba a la amplia escalera del hall.

Ahí estaba ella, la “inocente” Celia, como mismo imaginé.

—¿A dónde crees que vas? —me detuvo de pie al borde de los escalones.

—Hasta donde sé, no tengo que darte explicaciones —le dije con un bufido.

Su expresión retorcida en odio, era todo un cuadro de horror.

Dio un paso hacia mí, llena de amenaza y rabia.

—Dime sin mentirme… ¿Recuperaste tus poderes de vampira? —me preguntó de repente y acto seguido murmuró un conjuro.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación