NARRADORA
El cuarto entero vibró y el aire se deformó por la violencia de las energías fluctuando.
Todos los cristales explotaron a la vez con un ruido ensordecedor, acompañados por la luz blanca que cegó los ojos de Alan y Victoria.
Cayeron de espaldas, empujados por la onda de energía, directo a la alfombra.
“¡Atrápenlo, maldita sea!”, fue lo último que pudo ordenar Victoria al ver aparecer las manos muertas bajo los tobillos de Frederick.
Alan se arrojó sobre ella para protegerla con su propio cuerpo.
Rugió cuando las afiladas cuchillas de viento hirieron su lomo, pero jamás dejó de proteger el valioso tesoro bajo su vientre.
El castillo entero comenzó a temblar desde los mismos cimientos.
Era como si una magia poderosa hubiese sido arrancada de su centro, y así mismo fue.
Para cuando no hubo peligro, el inmenso lobo se levantó de encima de su hembra.
La lamía con preocupación y él fue quien resulto herido.
—Lobito, ¿estás bien? ¿Draco?
Victoria estaba ansiosa por el olor a sangre de su compañero.
“Solo fueron algunos cortes. Lo que es más importante… ¿Dónde está ese hombre con más vidas que un gato?”
Había escapado de su castigo… de nuevo.
Las manos de los no muertos aún se cerraban con dedos huesudos en el aire, el cuarto se había quedado impregnado en una niebla blanca.
Pero cuando se fue despejando, solo permaneció el desastre en la habitación.
El techo caído de un lado dejaba ver la estancia de encima.
Las paredes agrietadas y pedazos de rocas esparcidos por doquier.
Pero nada del traidor o su máscara de los horrores.
“Escapó” Dracomir dijo entre dientes.
Una vez más había fallado. Se sentía tan estúpido.
Y aún faltaba otra pésima noticia.
Aunque afuera Rousse rugió la victoria sobre esas bestias y tomaron de nuevo el control del feudo, Frederick se había llevado el cristal de poder.
Cuando bajaron por los pasajes secretos, solo encontraron las jaulas vacías y un círculo de brujas muertas.
Sus cuerpos yacían sobre charcos de sangre, como si hubiesen explotado de repente.
“Parece que él las controlaba como mismo hacía conmigo.”
Dracomir les vio las marcas en el cuello y los brazos. Los encantamientos de restricciones.
Maldit4 sea, todo esto bajo sus narices. ¿Cómo pudo ser tan ciego?
—Ahora tenemos a un loco maníaco suelto con conocimiento de magia negra y una fuente de poder peligrosa… esto es un desastre.
Victoria bajó la cabeza, suspirando. La imagen de sus padres, de los suyos, pasó por su mente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...