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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 750

MARIUS

Desde que nos aprovechamos de la lucha en el feudo de los hombres lobo para escapar, no habíamos parado.

Avanzando hasta la noche hacia el feudo de los vampiros, donde armamos cerca un campamento.

Mis planes eran muy claros, pero ahora todo se fue al carajo.

Aun así, todavía teníamos a una hechicera que entregar y muchas mentiras, porque ciertamente una bruja moribunda no era la gran cosa.

Pero esta chica conocía los secretos de ese cristal misterioso y quién sabe qué más cosas útiles.

Sin embargo, huyendo a ciegas, nos encontramos de frente con las laderas de unas montañas.

—¡Nos desviamos del camino hacia los vampiros, maldita sea, Edgar, no va a dar tiempo! —mis palabras salían en ráfagas.

Miraba hacia atrás y creía ver los ojos muertos ya saliendo de la oscuridad.

Estábamos entre el bosque y la pared rocosa.

—¡Una cueva! ¡Creo que veo un agujero allí...!

Edgar señaló con la cabeza un punto angosto.

Ni siquiera sabíamos si pasaríamos por esa gruta estrecha, pero no había de otra.

—¡Tengo que bajarla, no puedo pasar con ella cargada!

—¡Haz lo que te dé la gana! —luché por meterme de primero en el hueco oscuro entre las montañas.

El aire se sentía tan espeso que casi era imposible respirar; no veía mucho frente a mis ojos.

—¡Espera, Marius! —Edgar gritó a mi espalda, pero no me iba a quedar para ser apuñalado por mi ex muerta.

Sin embargo, las paredes rocosas daban la desagradable sensación de cerrarse.

Tan estrechas que apenas podía pasar entre ellas.

Comencé a temer que me quedaría aprisionado en esta gruta y sería una presa fácil.

Los muertos detrás y el obstáculo delante…

Solo dudé un segundo de vacilación en medio de mi desesperación, pero Edgar lanzó un grito que me hizo temer lo peor.

Sin embargo, no fueron los fantasmas, sino esa hechicera, la que hizo algo.

—¡Aaahh, maldita desgraciada!

Mi sirviente gritó y se escuchaba un forcejeo, luego un golpe seco en el suelo y pisadas. Ni siquiera podía girar la cara para mirar atrás.

Palabras encantadas se recitaron de la boca de esa chica.

Pareciera que hubiese recibido una inyección de adrenalina al verse en las últimas.

(REGRESAMOS AL PRESENTE DONDE VICTORIA HABLA CON SUS PADRES)

—Los no muertos rescataron a esa chica valiente, que cayó desmayada con la explosión de su poder —Victoria les contaba el final de su aventura.

Algunas cosas las sabía o las imaginaba, muchas escenas las pensó y otras las narró “el universo”.

— El hecho es que esos dos escaparon, pero pude evitar que la entregaran a los vampiros —les dijo entre dientes y aún enojada por ese suceso.

—Toma agua, mi vida —Dracomir le había llenado un vaso de la mesita y se lo pasó.

Un bufido se escuchó desde el sofá del frente, donde Zarek lo miraba todo con ojos críticos.

Celine estaba suspirando de alivio. A pesar de las locuras de Victoria, la habían criado como una mujer fuerte.

Su mano bajó a acariciarse sutilmente el vientre; tenía que darle las buenas nuevas a su pequeña.

— No tienes que preocuparte más por esos tipos, cruzaron a donde estábamos y fueron eliminados - Zarek le aseguró para su sorpresa y regocijo.

— ¿En serio? Uf… un problema menos - Victoria se recostó contra el fuerte hombro de su mate.

La muerte de Marius y su perro, solo le trajo paz mental.

—¿Y qué fue de ese hombre que escapó con el cristal? —Zarek les preguntó frunciendo el ceño.

—Pensamos que Frederick se haría aliado del otro feudo de hombres lobo, pero no… fue a tentar al feudo de los vampiros… y lo logró.

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