—Escúchame bien —dijo él, con un tono firme y definitivo—. Ya hablé con Fernando. Le pedí que Lucía, que es abogada experta en familia, se encargue de todo el caso de mi hijo. Ella va a establecer un régimen de visitas estrictamente legal y una cuenta de fideicomiso. Porque no pienso verle la cara de nuevo a Melissa. Todas las comunicaciones y entregas del niño se harán a través de Lucía o de una niñera. Se acabó el contacto directo con ella.
Amanda abrió los ojos, sorprendida. Sintió cómo si un sustito pesado se le saliera del pecho de un solo golpe, dándole paso a una calma inmensa.
Ese miedo de que Melissa usara al niño como excusa para estar cerca de Víctor se esfumó por completo. Él estaba poniendo límites.
—No te preocupes, Víctor —le dijo ella, esta vez con una sonrisa mucho más relajada y sincera, acariciándole la mejilla—. Sé que vas a resolver tu situación con tu hijo de la mejor manera. Confío en ti.
—Así es —afirmó él, dándole un beso profundo en la frente para sellar la promesa—. Y ahora, a lo nuestro. También quiero que vayamos juntos al médico esta misma semana para ver el sexo de nuestro nuevo bebé. Quiero saber si voy a tener que comprar vestidos o pelotas de fútbol.
Amanda soltó una carcajada, negando con la cabeza ante la impaciencia de su esposo.
—No creo que se pueda saber tan pronto, mi amor —le explicó ella, emocionada y divertida—. Apenas me enteré ayer. No creo que tenga mucho tiempo de embarazo, ¡si ni siquiera se me nota la panza todavía! Es una lentejita.
—No me importa. Igual tenemos que hacer una cita con tu médico para ver cómo va todo y asegurarnos de que los dos estén perfectos —sentenció él, con terquedad.
***
En su lujoso departamento, el ambiente era muy distinto.
Melissa miraba la pantalla de su celular con la cara furiosa.
Habían pasado más de treinta minutos desde que le envió el mensaje a Víctor y nada. Sabía perfectamente que él había visto el mensaje, pero no se dignó en responder.
—Imbécil... de seguro estás revolcándote con ella, por eso me dejaste en visto —murmuró para sí misma, apretando el teléfono con tanta fuerza que los dedos se le pusieron blancos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo.
El contenido del capitulo 21 es el capitulo 19. Si repite, por favor, pueden verificar?...