Más tarde…
Víctor había dejado a Amanda en la constructora con la promesa de verse en la noche.
No quería dejarla sola después del susto con la prensa, pero él tenía que resolver este desastre de inmediato.
Llegó a la corporación como alma que lleva el diablo y se metió directo en la oficina de Daniel, su mano derecha, cerrando la puerta con seguro.
—Justo ahora, hermano... —soltó Víctor, dejándose caer en la silla frente al escritorio de Daniel—. Justo ahora que estoy tan bien con Amanda, que venimos de ver a nuestro bebé en esa pantalla, nos cae esta mierd4 encima.
Daniel se sirvió un vaso de agua y se apoyó en el borde del escritorio, mirándolo con seriedad.
—Sí, es una putada, Víctor. Pero míralo por el lado amable, ya ella sabe de la existencia de Mattias. No es como si te estuvieran sacando un esqueleto del clóset que ella no conociera.
—Así es, no le estoy ocultando al niño —replicó Víctor, frotándose la cara con frustración—. Pero no quiero que todo este circo reviva sus inseguridades. Amanda acaba de enterarse de que está embarazada, está sensible, y lo último que necesita es ver la cara de Melissa o de mi hijo en todas las portadas. Te juro por lo más sagrado que voy a conseguir a la basura que filtró esto a la prensa y lo voy a hundir.
Daniel cruzó los brazos, soltando un resoplido.
—No busques en ningún lado raro, Víctor. Seguro fue Melissa, ¿quién más va a ser? Ella es la única interesada en hacer público al niño.
—No lo sé —dudó Víctor, frunciendo el ceño—. ¿Por qué lo haría justo ahora? Ha estado meses con un perfil bajo, sacándome dinero. ¿Por qué armar este escándalo hoy?
—Porque está dolida, herida en su estúpido orgullo —sentenció Daniel—. Te vio feliz, y una mujer despechada es más peligrosa que un mono con hojillas. Se dio cuenta de que no vas a volver con ella y decidió joderte el momento.
Víctor se quedó en silencio unos segundos, procesando la idea. Tenía sentido, pero algo en su interior no terminaba de encajar.
—Puede ser... Voy a hablar con ella personalmente y le voy a poner un alto definitivo. Lucía ya le está mandando los papeles de la custodia. Pero igual quiero que pongas a nuestra gente a investigar. Rastrea de dónde salió la foto, quién pagó por la exclusiva. Mi instinto me dice que hay algo más grande detrás de todo esto.
—Entendido —asintió Daniel, sacando su celular—. Ahorita mismo pongo a los muchachos en eso. No te preocupes por la prensa, yo me encargo de mandar un comunicado oficial para que dejen de acosar a Amanda.
***
Después de que Víctor la dejara, Amanda seguía en su despacho con la cabeza hecha un desastre.
Adriana no estaba; había salido temprano a hacer unas diligencias con unos proveedores, así que la oficina estaba inusualmente silenciosa.
El eco de los gritos de los paparazzis todavía le retumbaba en los oídos. Se sirvió una taza de café negro y se obligó a respirar profundo.
—Concéntrate, Amanda. No dejes que esto te gane —se dijo a sí misma en voz alta.
Se acercó a su restirador, prendió la lámpara de dibujo y se concentró en el trabajo.
Empezó a trazar unas líneas para los planos del Grupo Vivaldi, intentando que los números y las medidas le despejaran la mente del escándalo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo.
El contenido del capitulo 21 es el capitulo 19. Si repite, por favor, pueden verificar?...