Víctor se había tomado muy en serio la tarea de cuidar de Amanda. Desde el altercado con Donovan, no estaba dispuesto a dejar el más mínimo margen de error ni a permitir que su esposa anduviera sola por la ciudad.
Esa tarde, fue personalmente a buscarla a su oficina. El trayecto hacia la mansión comenzó con la reconfortante sensación de estar juntos, aislados del resto del mundo en el interior del lujoso auto.
Amanda iba recostada en el asiento del copiloto, acariciándose el vientre distraídamente, cuando Víctor rompió el cómodo silencio.
—Hay algo, Amanda, que me dijo Daniel al mediodía sobre Melissa y que me dejó muy pensativo —comentó él, manteniendo la vista fija en el tráfico, aunque la tensión en su mandíbula era evidente.
Amanda giró el rostro hacia él de inmediato, frunciendo ligeramente el ceño.
—¿Qué cosa, mi amor?
—¿Recuerdas que te conté que Daniel se había encaprichado con una chica que trabaja como dama de compañía en un club exclusivo?
—Sí, claro que lo recuerdo —respondió ella, asintiendo—. Qué gustos tan exóticos y complicados tiene Daniel, por cierto.
—Bueno, pues resultó ser que esa mujer es amiga íntima de Melissa —soltó Víctor, apretando el volante con fuerza—. Daniel la fue a buscar y la vio salir directamente del apartamento de esa chica. Cuando la confrontó, ella misma le admitió que eran amigas de hace tiempo.
Amanda abrió los ojos con sorpresa, procesando la información rápidamente. Su mente, siempre analítica, no tardó en atar los cabos sueltos.
—Vaya... eso solo puede significar una cosa, Víctor. Que Melissa también sea otra dama de compañía, o que al menos lo fue en su momento. Porque, seamos realistas, ¿de dónde más se pueden conocer dos mujeres y mantener una amistad?
—Exactamente lo mismo me dijo Daniel —suspiró Víctor, pasándose una mano por el cabello, luciendo genuinamente preocupado—. Y tiene toda la razón.
—Es que es lo más lógico, cariño. Eso explicaría de dónde saca el dinero para sus lujos o por qué siempre tiene esa actitud tan escurridiza.
Víctor negó con la cabeza, apretando los labios.
—Yo quiero pensar que no es así, Amanda. Te lo juro, quiero creer que me equivoco, única y exclusivamente por el niño. Mattias no tiene la culpa de nada de esto.
—Te entiendo perfectamente.
—Ya mañana tengo listos los papeles legales para establecer las visitas regulares con Mattias. Ahora, más que nunca, quiero estar más cerca de mi hijo —afirmó Víctor—. Y te aseguro algo: si llego a comprobar que Melissa estuvo, o peor aún, que sigue metida en ese mundo oscuro, no dudaré ni un solo segundo en quitarle al niño. No voy a permitir que mi hijo crezca en un ambiente así.
—Y yo te apoyaré en todo lo que decidas que sea mejor para Mattias —le aseguró Amanda, mirándolo con absoluta sinceridad—. Sabes que cuentas conmigo.
Víctor la miró de reojo y le dedicó una sonrisa llena de gratitud.
—Gracias, mi amor. Eres una gran mujer.
El auto continuó su recorrido por las iluminadas calles de la ciudad, dejando atrás la tensión de la charla.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo.
El contenido del capitulo 21 es el capitulo 19. Si repite, por favor, pueden verificar?...