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Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo. romance Capítulo 155

La luz brillante de la mañana entraba a raudales por el amplio ventanal de la clínica, bañando la habitación de cuidados intermedios con un resplandor cálido.

El ambiente, por primera vez en días, se sentía ligero.

La noticia de la captura de Alexander Donovan había corrido como pólvora la noche anterior, llevándose consigo la densa nube de terror que asfixiaba a todos.

Valeria estaba de pie junto a la ventana, vestida con un traje color beige que gritaba profesionalismo a kilómetros de distancia.

Tenía los brazos cruzados sobre el pecho y el ceño ligeramente fruncido, adoptando su mejor pose de arquitecta estricta e inaccesible.

Sin embargo, la forma en que sus ojos seguían cada movimiento del doctor que revisaba a Daniel la delataba por completo.

El médico, un hombre mayor de semblante amable, terminó de ajustar el vendaje limpio sobre el torso de Daniel y asintió con satisfacción, anotando un par de cosas en su tableta.

—Bueno, muchacho, tengo que admitir que tienes un físico envidiable —dijo el doctor, dedicándole una sonrisa—. Las heridas están cerrando de maravilla, no hay signos de infección y tus signos vitales son los de un roble. Si todo sigue marchando con esta misma evolución, en unos tres o cuatro días te firmaré el alta médica para que termines la recuperación en casa.

Daniel, que estaba recostado contra las almohadas con la bata de hospital medio abierta, esbozó esa sonrisa torcida y arrogante que tanto lo caracterizaba.

—Ya era hora, doc. Esta bata me hace perder todo el estilo y la gelatina de dieta me está matando lentamente. Además, tengo a mi arquitecta favorita descuidando sus planos por estar aquí vigilándome.

Valeria rodó los ojos de inmediato, aunque un suspiro de alivio silencioso se le escapó de los labios al escuchar el pronóstico médico.

—Yo no estoy descuidando nada —se defendió ella, enderezando la postura—. Traje mi tableta, estoy adelantando trabajo. Alguien tiene que mantener la cordura en el proyecto mientras tú te dedicas a jugar al héroe.

El doctor soltó una carcajada suave, despidiéndose de ambos antes de salir por la puerta y dejarlos completamente solos.

En cuanto el pestillo hizo clic, el silencio en la habitación cambió.

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