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Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo. romance Capítulo 40

El viento soplaba suave en el parque privado que quedaba justo debajo del lujoso edificio de Melissa.

Mientras el pequeño Mattias corría por el césped pateando una pelota, Melissa estaba sentada en una de las bancas, moviendo la pierna sin parar, presa de los nervios.

A su lado, su amiga Brenda la escuchaba en silencio.

—Víctor no quiere saber absolutamente nada de mí —soltó Melissa, con la voz cargada de frustración, apretando las manos sobre sus rodillas—. Y todo porque de la noche a la mañana se enamoró de su esposa. Esa tipa lo embrujó, Brenda. No hay otra explicación.

Brenda suspiró, cruzándose de piernas y mirándola con cierta lástima.

—Cálmate, Melissa. Tu relación con Víctor siempre fue un carrusel, un sube y baja constante. Él nunca dejó a su mujer en todos estos años, y la verdad, hasta creo que eso del contrato de divorcio que te mencionó la otra vez era pura mentira para mantenerte tranquila.

—¡Esto no me puede estar pasando a mí! —chilló Melissa, bajando la voz de inmediato para no asustar al niño—. Y menos ahora que Jake volvió. Está aquí en California.

Brenda arrugó la nariz, restándole importancia.

—No creo que Jake se atreva a hacerte daño, de verdad. Ya pasó mucho tiempo.

—Se nota que no lo conoces —la cortó Melissa, mirándola con los ojos muy abiertos por el terror—. Ese hombre es un monstruo. Tengo que irme de aquí, agarrar a mi hijo y cambiar de ciudad hoy mismo. Pero ahora, con Víctor botándome como a un perro, se me complican todas las cosas. No tengo el dinero suficiente para huir y esconderme de un tipo así.

—Dale tiempo a Víctor. Quizás recapacite cuando se le pase la fiebre con la esposa.

—No lo creo, Brenda. Tenías que verle la cara. Me lo dijo con una firmeza que me dio terror. Me escupió en la cara que se enamoró de ella, justamente ahora.

Brenda se inclinó hacia ella, poniéndose seria de golpe.

—Melissa, escúchame bien, no te puedes ir. Piensa en tu hijo. Si te vas y te escondes, Víctor te lo va a quitar. Ese hombre es un Grimaldi, tiene la plata y el poder para hacerlo si intentas alejarlo del niño.

Melissa tragó grueso, sintiendo que el pánico le apretaba la garganta.

Miró a Mattias jugando a lo lejos y luego apretó la mandíbula, cambiando el miedo por pura determinación.

—Tengo que recuperar a Víctor como sea —pronunció, con arrojo—. Así como lo conquisté la primera vez, que lo dejé tan loco que no quería salir de mi cama, lo voy a volver a hacer. Ya lo verás. Víctor es mío, Brenda. Solo mío.

Capítulo 40. Volverás. 1

Capítulo 40. Volverás. 2

Capítulo 40. Volverás. 3

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