Claudia
Hace dos días que han dejado sin sedación a Richard y todavía sigue sin reaccionar, la doctora dice que es normal y que necesita hacerlo a su ritmo, gracias a la ayuda de la señora Clara pude descansar lo suficiente aunque me pesa dejarle sobre los hombros tantas responsabilidades. Ahora ella se encuentra en el departamento, tuve que ordenarle que se fuera a descansar, pretendía seguir aquí cuidando de los dos.
—Despierte pronto, señor Mobasseri, tiene a alguien sufriendo porque sigue dormido —empiezo a hablar con mi esposo durmiente—. Aunque la verdad no comprendo ese cariño que te tiene, quizás sea la única persona en el mundo que ha logrado penetrar el grueso hielo que hay a tu alrededor, bueno te confieso que a mi parecer el hielo lo tienes por dentro, en tu pecho para ser exacta —de nuevo caigo en mi afán de hacerlo culpable de todas mis desdichas—. No puedo negar que de algún modo o a tu manera fuiste caritativo conmigo, y eso demuestra que eres un excelente hombre, pero no para mí, a pesar de que somos esposos, sabes, siempre soñé con una boda de cuentos de hadas, con tema de invierno, un vestido con una cola larguísima, pero me privaste de todo eso, me privaste de vivir el romance, de enamorarme, de soñar —hago una pausa para evitar que las lágrimas salgan—, pensaras que soy una tonta por soñar con ese tipo de estupideces…
—No eres tonta por querer vivir y tener experiencias —murmura interrumpiendo mi monólogo.
—¡Despertaste! —exclamo emocionada—. Tengo que llamar a la doctora —digo.
—No, quédate un rato conmigo. Me gusta escucharte hablar, aunque sea para hacerme ver lo desgraciado que soy —maldición podía escucharme.
—¿Desde cuándo podías escucharme? —pregunto tratando de recordar todas las cosas que le he dicho.
—Desde la boda con la que habías soñado —dice—. Quiero que sepas que no hice firmar un contrato de matrimonio por egoísmo, simplemente quise protegerte de tu padre, te estaba ofreciendo a cualquier hombre que pudiese pagar el precio de una virgen hermosa y no sé por qué, pero dentro de mí algo me hizo intervenir siendo yo quien pagara el dinero que pedía, nunca quise hacerte sentir mal, pero tú no me la dejas fácil —murmura.
—No hablemos de eso ahora, mejor voy por la doctora, tiene que ver que ya has despertado —informo y enseguida salgo en busca de la galena.
Sabía que esa era la respuesta a todas mis preguntas que aunque la conocía necesitaba escucharla de su boca, de esa manera terminaría por decepcionarme de mi familia, ¿Cuál familia? Nunca tuve una realmente.
—¿Puede llamar a la doctora Irene Hernández? —pregunto a la enfermera.
—Por supuesto, ya la llamó —dice tomando el auricular.
—Por favor que se dirija a la habitación del señor Mobasseri —pido y regreso a donde se encuentra mi esposo.
No hay nada más que pensar, me quedo junto a Richard el tiempo que necesite para recuperarse y luego me voy lejos de todo esto, necesito sanarme o quizás lo que en realidad necesito es pasar la página y continuar, afrontar la vida tal cual se me presenta.
—Señora Mobasseri, ¿Sucede algo con su esposo? —pregunta la doctora cuando llega conmigo.
—Sí, despertó hace un momento —informo antes de verla entrar.
Entro detrás de ella y me estaciono a una distancia prudencial mientras ella se ocupa de examinar a mi esposo, le realiza una serie de preguntas para determinar su estado mental hasta que todo se torna tenso debido a la pregunta que le hace él sobre el vendaje en la mitad de su rostro. Yo solo he visto una vez el daño y a decir verdad no están drástico como aseguro la doctora en un principio.
—Señor Mobasseri, usted sufrió heridas graves en esa parte de su cara, por lo que cuando se recupere podrá someterse a cirugías de reconstrucción si así lo desea —informa pausadamente estudiando la reacción de mi esposo.
Me sorprende la calma con la que asume lo sucedido, un ligero suspiro es lo único que sale de sus labios en medio de una maldición susurrada.
—¿Qué tan significativo es el daño doctora? —cuestiona como un hombre acostumbrado a manejar cualquier situación con frialdad.
—Como le acabo de decir, puede reconstruir el área afectada con una cirugía estética, todo depende de usted —contesta evasiva.

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