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Obligada A Amarte romance Capítulo 27

Claudia

Decidí esperar a estar muy lejos para llamar a Isabel y contarle que me he ido, si lo hago antes estoy segura de que hará un drama demasiado grande y no me dejara marchar, la quiero mucho, pero ella tiende a ser un poco egoísta de vez en cuando, aunque alegue que mil razones honestas. Les pedí a Fernando y a Celin que me ayudaran para que Richard no sepa dónde estoy, por experiencia sé que siempre tiene a alguien vigilándome, por lo que luego de haberme dejado en un centro comercial a la mañana siguiente de haber descubierto que mi esposo tiene esposa y de que yo me escabullera, me encuentro subiendo de incógnito en un fabuloso jet privado, con la promesa de que nadie sabrá que estoy me iré en este momento y no pienso regresar.

Nunca he volado, de hecho jamás he viajado de una ciudad a otra y mucho menos he salido del país, aunque si pudiera lo haría, me iría todo lo lejos que pudiese de ese troglodita ególatra, pero me tengo que conformar con la ayuda que me brindan hasta que pueda independizarme. Salgo de mis pensamientos cuando la elegancia del avión capta toda mi atención, los asientos están tapizados de cuero sintético color beis, y se encuentran de manea que forman pequeñas salas de estar con una mesa en el centro, la esposa de Fernando me muestra todo el espacio y me indica que puedo descansar en una de las dos habitaciones si lo deseo, sin embargo, se me hace una grosería hacer uso de los mismos.

Pronto el avión despega llenándome de cierto alivio, al menos sé que a donde voy, Richard Mobasseri, no estará constantemente en mi vida, podré empezar de nuevo desde cero una nueva vida. Celin me ha ofrecido trabajar en uno de sus spas o en las estéticas, por lo que me ha contado hacen de todo en esos sitios, uñas, cabello, maquillaje, tratamiento de belleza y relajación, todo lo que pueda imaginar allí lo hacen, según ella el negocio le funciona a las mil maravillas por tener una alta calidad en la atención al cliente.

Espero poder encajar y aprender todo lo que me enseñen, no me importa empezar desde abajo, nunca he rehuido al aprendizaje ni al hecho de trabajar con las manos, antes de que mi vida cambiara, trabajaba de mesera para poder costear mis gastos sin tener que recurrir a mis padres. En fin, dejo mis pensamientos de lado y presto toda mi atención a la pareja de enamorados frente a mí, se nota el amor que se tienen el uno al otro, Fernando no se cohíbe al demostrar que daría su vida por ella y de ella no puedo decir menos.

¿Cómo hubiese sido mi vida de conocer a Richard en otras circunstancias? Tal vez no le hubiese hecho caso, supongo que su esposa no lo es desde hace dos días, si no no estaría su retrato en la mansión, odio haber estado en ese lugar por tanto tiempo, sentirme una usurpadora, odio que me duela de esta manera.

—No pienses tanto en lo que sucedió, deja que el tiempo repare lo que tenga que reparar —sugiere Fernando.

—Perdón, me distraje con lo hermoso que es tu avión —contesto, desviando el tema.

—Fue mi bella esposa quien lo redecoró, antes era más frío, ya sabes líneas simples, metalizado, elegante, pero nada que ver con la sensación calidad que ahora posee —dice mientras deja un beso en el dorso de la mano de su esposa.

A veces me gustaría que fuesen menos cariñosos, pero entiendo que se aman y yo no soy quien para decirles nada. Además, no es culpa de ellos lo que estoy viviendo.

—Entonces, felicidades a la decoradora de interiores —señalo cariñosa.

El vuelo se hace cómodo y ameno en compañía del matrimonio Rodríguez, tengo tanto que agradecerles a pesar de que se empeñan en decir que todo lo hacen de corazón sin esperar nada a cambio.

Richard

Todo se fue a la grandísima mierda, ¿Cómo demonio me olvidé de mis sospechas? ¿Cómo es posible que una mujer haga que me olvide hasta de vivir si no está cerca? No puedo perderla a Claudia y no me importa lo que tenga que hacer para deshacerme de Hannah, fui un imbécil al casarme con ella, aunque legalmente está muerta y sería mucho mejor que efectivamente lo estuviera.

Ahora ni siquiera de dónde se metió mi resucitada esposa, además de que nadie sabe dónde se encuentra Claudia, no está con su amiga, eso es seguro, si no ella habría venido como la vez anterior a reclamarme por lo que le hice a su amiga.

—Señor, la señora Montero, se encuentra en la sala —informa la señora Clara.

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