Fernando
Cada segundo que pasa se vuelve de vida o muerte, no sabemos que les puedo haber hecho esa mujer a Claudia o a Richard, empiezo a creer que el destino de los hombres es pasar por situaciones desagradables antes de que podamos ser felices con la mujer que amamos. Stuart sigue buscando, no sé cómo mierdas hace para conectarse al satélite, pero es una gran ventaja que pueda hacerlo, aunque ahora no ha sido de mucha ayuda.
—Creo que encontré algo —clama Stuart sentado frente a su laptop.
Todos nos acercamos enseguida a mirar lo que parece la vista satelital de la ciudad, Stuart le va dando Zoom al tiempo que cambia el tipo de vista por una más clara en la que podemos ver claramente el momento del ataque a las chicas.
—¿Qué es eso? —pregunto.
—Te explico, cualquier cosa que hagamos queda grabada en el sistema de cada satélite que esté en ese momento sobre el área, pero esto es únicamente para uso del gobierno en caso de terrorismo, sin embargo, Maxwell y yo tenemos algunos truquitos y ciertos contactos que nos ayudan a acceder a la red de satélites y localizar cualquier información que necesitemos —explica—. Ahora, acá vemos como fueron emboscadas las chicas —señala.
Todos miramos la pantalla y sonrío con orgullo al ver a nuestras mujeres actuar con tanta valentía, es una suerte que todas sepan cómo manejar un arma y hayan ayudado a sus custodios. Vemos como Isabella corre con Claudia, pero la explosión de la camioneta las lazo al suelo y fue cuando lograron llevarse a Claudia, no sin antes propinarle un golpe a Mary que pretendía detenerlos.
—Ahora, sabremos la ruta que tomaron y donde la tienen —observa Maxwell.
Pasamos varias horas siguiendo el video sin perder detalle, las chicas traen refrigerios y bebidas, están listas para salir en cualquier momento, pero me temo que ya ellas hicieron lo que debían y ahora nos toca a nosotros actuar, por mucho que nos enorgullezca que sean tan independientes y valientes, nunca en la vida las pondríamos en riesgo innecesariamente. Al fin tocan un punto en el que entran en una especie de galpón, entran y al poco tiempo salen en autos diferentes y conducen un poco más, por suerte no es mucho tiempo, sin embargo, lo suficiente como para ponerse a una distancia conveniente entre las dos ciudades, no es necesario investigar más, todos coincidimos en que allí los tienen a los dos.
—Tom y Esteban irán conmigo —pronuncia Rogert.
—Stuart, Zack y yo iremos juntos —contesta Maxwell.
—¿Qué haremos Alexander y yo? —cuestiono al ver que nos dejan por fuera.
—Les voy a dejar el satélite en tiempo real, ustedes serán nuestros ojos —Nos entrega unos auriculares.
—Pero queremos ir, es la vida de mi hermano y su mujer la que están en peligro, yo tengo que ir con ustedes —bramo, sintiéndome ofendido.
—Entiende, nosotros seis somos expertos en lo que hacemos, ustedes por más que hayan aprendido como disparar o dar un buen golpe, únicamente serían un obstáculo más para nosotros, lo mejor es que lo dejen en nuestras manos —señal Maxwell con aire de superioridad.
—La nena tiene razón, lo mejor es que se queden y nos digan si llega alguien antes que nosotros, aparentemente los dejaron solos, pero o sabemos con qué nos vamos a encontrar —interviene Zack.
—Pienso lo mismo dice Rogert—. Lo mejor es que se queden y cuiden de las chicas a tiempo que nos mantiene informado sobre cualquier movimiento.
Stuart deja todo listo para que podamos ver las imágenes en tiempo real en su laptop, mientras los demás se van hacia los autos.
—Entonces, somos los ojos de la operación —murmura Alexander.
Coloco el auricular en mi oído, parece una pequeña pastilla que encaja perfectamente y me deja escucharlos y comunicarme con ellos, Alex me imita colocando el suyo en su oído.
—Sí, parece que solo somos el estorbo —farfullo.
—¿Vas a seguir princesa? —cuestiona Zack—. Prometo que si salgo con vida te voy a someter a un aprendizaje profundo de todo lo que nosotros sabemos hacer —bufa con fastidio.
—Como si eso significara que para la próxima nos llevaran con ustedes —replico.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Obligada A Amarte